Yeniffer Díaz abril 04, 2010

Tu dulce sudor rozando mi rostro, Tus labios dibujando ilusiones en mis labios Tu mirada atónita que despierta mis más profundas pasiones Hacen que destruya el tiempo designado para estar desierta. Te sientes totalmente vulnerable ahora Eso llama totalmente mi atención Me desvelo por complacerte Esto, sin dudarlo, realmente me sorprende. Dejé atrás mi máscara de egoísta solitaria Para lucir mi faz verdadera de chica enamorada Que admite que se desvive Por cada una de tus paradisíacas alas. No quiero despertar de esta placentera quimera Donde solo tú puedes permitirte llamarte mi dueño El dueño de los días grises típicos de Lima Y de las noches que no se quieren convertir en día. Tal vez has sentido que mis palabras se pierden cuando te miro Pues se van lejos, saben que no son suficientes No tienen manera, no encuentran camino Para expresar lo inmenso que nace aquí contigo. Déjame amarte al caer la luna, Déjame sentir tu mano junto a mi orilla. Quiero pertenecer a tus senderos, Quiero ser perderme en tus sentidos. En días como estos es que todo se ve diferente Y las manos juegan el papel de escribano de occidente Que necesita relatar con afables vocablos Lo que es desconocido para el ermitaño Que se esconde de la gente porque siente rencor De no poder ser parte de su frescor. Yo soy afortunada de tener tu predisposición Me agrada sentirlo, me agrada admitirlo mi amor