Yeniffer Díaz agosto 04, 2010


Salió a escribir como todos los días
Su trabajo lo obliga a aquello
Despertar, salir cuando lo necesitan
Sentirse indispensable es su reto

Su forma estilizada sugiere un estilo
Se yergue altanero en su recinto
Su carrera le gusta, conoce el camino
Aunque a veces sienta que es otro su destino.

Ya no quiere escribir quiere correr
Quiere alcanzar al gran ciempiés
No entiende que ese no es su fin
Aunque también soñó, alguna vez, con ser un delfín.
Abre los ojos y observa su figura
Sus ilusiones se sumergen, produce ternura
Su vida está hecha para la escritura
Para vivir sin pensar como lo hace una escultura.

Quiere comprender el espanto de la monotonía
No acepta su destino quiere otro fin
Ha decidido no enterarse de su naturaleza
Es mejor ser inerte siendo un lápiz de madera.