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Tiempo de Cuentos noviembre 21, 2012


Durante seis sábados me levanté más temprano de lo cotidiano, tuve que dejar mucha comida lista para mi pequeña hija e hice una investigación profunda sobre la manera más rápida de llegar a Barranca (ésta me llevó a gastar más del triple de un pasaje). Ya había ido alguna vez por allá, pero gracias a aquella propuesta pude ver el rostro completo de esta ciudad que nadie tiene en mente para hacer un recorrido y mucho menos para ir a vacacionar. Muchos comentan que al escuchar el nombre de esta ciudad rápidamente piensan que su interlocutor se ha confundido de nombre y realmente quiso decir Barranco que es un distrito de Lima totalmente distinto al que hago referencia.


Según Wikipedia la provincia de Barranca es una de las once provincias que conforman el departamento de Lima y pertenece a la Región Lima-Provincias. Limita al norte con las provincias ancashinas de Huarmey y Bolognesi; al este con la provincia de Ocros (departamento de Ancash); al sur con la provincia de Huaura, y al oeste con el océano Pacífico. La provincia tiene una extensión de 1355,87 kilómetros cuadrados y está dividida en 5 distritos: Barranca, Paramonga, Pativilca, Supe y Supe Puerto.


Para llegar allá existen dos líneas de buses directas una de ellas se llama "Paramonga" y la otra "Turismo Barranca", ambas tienen sus propios problemas sobre distancias. La primera viaja rápido, pero los paraderos parecen ser muy atractivos para los choferes y cobradores quienes deciden permanecer más tiempo detenidos sin importar el fastidio del usuario que se encuentra sentado varias horas y lo único que quiere es llegar a su destino. Turismo Barranca es muy puntual, parte a la hora que propone, pero se podría decir que es algo lento. Varias veces hice rebelión junto con otros pasajeros para que no se detuviera en cada esquina. 


La empresa Paramonga se encuentra ubicada en La Victoria y Turismo Barranca en el Parque Universitario, sin embrago también se puede ubicar a ambas  en el nuevo Gran Terminal Terrestre que se encuentra en el Cono Norte (antes conocido como paradero Fiori), es más seguro y mucho más organizado, el metropolitano tiene una estación al frente de este terminal (estación Tomás Valle). Existen también otras formas de llegar más rápido: utilizando un bus hasta Huacho y otro hasta Lima.


Conociendo todo esto podemos decir que Barranca tiene una historia propia que comienza con una inmigración casi mayoritaria de gente de la sierra y que han llevado sus costumbres y tradiciones a todos sus pobladores. Ellos comentan que solo poseen un baile típico y es una mezcla rara que tiene relación con los pieles rojas. Muchas respuestas quedan en el aire al preguntar sobre aquello que los hace famosos, aquello que los llena de orgullo. La respuesta es sencilla, existen algunas cosas y se conoce muy poco de aquello que existe.

En Barranca hay unos riquísimos tamales, en Supe hay un mercadito que tiene variedad de platos para aquellos comensales que gustan de los desayunos abundantes. A este lugar le pertenece Caral, la ciudadela más antigua del mundo, uno de los más grandes orgullos peruanos.


Hace algunos meses atrás recibí una propuesta encantadora de parte de Rosa Valencia responsable de Socializarte (Asociación Peruana de Animación Sociocultural) quienes dirigían un proyecto propuesto por la Municipalidad de Barranca como apoyo al desarrollo de las responsables de las Bibliotecas Caralinas en la ciudad de Barranca, pues para que su trabajo sea completo se requería de una fuerte dosis de animación sociocultural y de animación a la lectura a través de la narración. Este proyecto exigía el trabajo de seis sábados completos. Durante la mañana tendrían talleres especializados con diferentes profesionales expertos en temas necesarios para la elaboración y análisis de proyectos. En la tarde el grupo se dividía en dos, uno de ellos se involucraba de lleno en la danza y el otro en la narración de cuentos. Yo fui responsable del taller de narración para estas veinticinco personas aproximadamente.

Cada uno de los integrantes dio todo de sí durante las seis semanas que fueron interrumpidas y retomadas contra todo pronóstico. El objetivo se cumplió, tras arduo trabajo de investigación los participantes lograron rescatar las historias propias de la región para hacer una excelente participación en la clausura contando historias y anécdotas de vida, rescatando las maravillas que esconde esta poco recurrida ciudad.




Mucha gente me preguntaba el porqué de irme a trabajar tan lejos, porque mejor no me quedaba en casa cuidando a mi hija. La respuesta fue muy simple: Amo enseñar a quienes quieran aprender y amo viajar.
Además, cada vez que he ido a esta ciudad la gente me ha recibido con tanto cariño que era imposible que dejara de ir. El reconocimiento del valor cultural de esta ciudad por parte de esta maravillosa gente fue la cereza de la torta y estoy muy feliz de haber formado parte de esta increible experiencia que me acercó mucho más a este pedacito de Lima.




Empezando las actividades del día

Haciendo dibujos representativos de su ciudad

Contando historias de su propia experiencia
 
Redactando sus historias de vida



Fin de fiesta, Clausura del Proyecto



 

Tiempo de Cuentos septiembre 06, 2012

Hace mucho tiempo, una horda de paseadores de pucho conformada en su mayoría por adolescentes, viene asolando la ciudad.

Nadie se ha percatado de su presencia, nadie repara en el daño causado a la humanidad. Ese daño que es el reflejo de la insensibilidad propia del hombre.


Hace más de un año he podido percatarme de este increible crecimiento, tal vez yo también he pertenecido, en algún momento, a las filas de tan terrible logia, nunca me imagine el gran daño que causan a la población en general. Empieza con una moda y termina con una costumbre. Los he visto, no se dan cuenta de nada. Ellos caminan totalmente individualizados, no miran a lado ni atrás, viven el momento y a veces solo lo hacen por simple pose.


Cuando quedé embarazada me llené de dudas, que si sería buena madre, que si esta sería una buena época, que si mi vida cambiaría, que si dejaría de interesar a mi esposo, que si muchas cosas más. Eso duró una temporada, luego apareció la época del disgusto por mínimas cosas, todo me molestaba, incluso la presencia de muchas personas. A ese momento se juntó el de la intolerancia a las cosas específicas como el odio a la cebolla, a la maracuyá o a la carapulcra y sobre todas las cosas, odié con locura a los cigarros, el olor, su presencia, todo ello, me generaban una repulsión.

El tiempo pasó, nació mi hija y la aversión al cigarro aún continúa su rumbo. En los tiempos del descubrimiento de este fatal enemigo fijé mi mirada en esa gran cantidad de parásitos que rodeaban mi espacio en un sinnúmero de oportunidades, su continuo paseo de cigarros encendidos que no eran consumidos sólo exhibidos me alteraban aún más. Fue allí donde le declaré una guerra muy directa a los denominados "paseadores de pucho".

Cuando una persona ingresa a la sociedad tiene reglas que cumplir, formar parte de un grupo humano a veces es muy complicado para algunos y ser aceptados dentro de un grupo determinado nos puede costar algunos sacrificios para no sentirnos fuera de lugar. El adolescente pasa por problemas así a diario, la lucha constante por ser aceptado en el colegio, en la academia o en la universidad  hace que se viva con cierta presión por satisfacer las ansias de cualquiera que lidera una agrupación emergente en la vida de cada uno.

El aprender a fumar se toma como una regla tácita para todos aquellos que ingresan a la pubertad. Fumar, para muchos adolescentes, es un logró, sienten que con esto el éxito está asegurado y el grupo al que anhelan ingresar los aceptará sin dudar (todo esto funciona tácitamente, nadie dice nada, todo está determinado por la sociedad).

 Ahora viene la relación con mi observación. Al pasar por el momento del odio a los cigarros en mi etapa embarazosa, me di cuenta de que aquella plaga crecía en proporsionalidad con mi intolerancia. Esa masa que sacaba a pasear cigarros y no los fumaba. Son muchos los que, en la actualidad, van por la vida encendiendo cigarros para luego dejarlos consumirse a gran escala sin casi haberles dado una pitada, de esta manera nos han estado obligando a recibir esa oleada innecesaria de humo.

Los paseadores de pucho están en la mira, su destino está marcado. Llegará el día en que aquellos adolescentes y adultos paseadores de pucho dejarán de serlo, porque se darán cuenta que la pose cigarrera pasará de moda y tendrán que definirse, fríos o calientes, no tibios. En pocas palabras, si alguien quiere fumar que lo haga, pero que se lo fume todo o simplemente que lo apague y lo prenda cuando si tenga ganas de fumar.

Si han sido paseadores de pucho sin haberse dado cuenta, están a tiempo de convertirse. Les dejo una recomendación "Paseen un lápiz, se ve más intelectual, se ve interesante..."