Por fin llega el Primer Festival Nacional de Narración Oral "Con tiempo para puro cuento". Mucho que decir, habrán Cantos y cuentos para el niño que llevas dentro, Espectáculos narrativos para grandes y chicos y Charlas magistrales a cargo de los más reconocidos maestros de la oralidad.
http://lanochedelcuento.blogspot.com/p/i-festival-nacional-de-narracion-oral.html
Separen butaca para una semana llena de Tiempo de Cuentos...
Hace un año conocí a una pareja maravillosa de italianos, tuve el placer de ser su profesora de español y pasé una parte de mi embarazo dictándoles la clase, el tiempo pasó y tuvieron que partir a cumplir una misión sin igual en Barranca. Allá ellos ayudan a los que más lo necesitan.
Hace unos meses nos volvimos a ver, vieron a mi pequeña algo crecida y disfrutamos una tarde linda llena de agradables anécdotas. Fue así como acordamos hacer alguna actividad en Barranca para fin de año juntando nuestros poderes (sus dones de servicio y mis dotes artísticos).
Llegada la fecha el acuerdo se concretó, partimos de Lima el sábado a las 4.35 de la tarde y después de un viaje de cuatro horas con una bebé de 8 meses, llegamos al fin a las 8 creo, muy cansados y algo hambrientos; agradecimos al universo encontrar unos asientos maravillosos que nos hicieron agradable el viaje (por cierto, nadie sabe como llegaron esos asientos a ese bus, nadie nos supo contestar en la agencia pues los buscábamos con desesperación para la vuelta, pero al parecer fue una alucinación de nuestra parte. Bendita alucinación).
Pasamos una noche espléndida en la compañía de nuestros amigos y la mañana nos recibió con un espléndido y salvaje sol, así empezó la jornada llenando la combi y el carrito que nos llevaría a un poblado lleno de niños que salían de todas partes y se desplazaban con movimientos dantescos repletos de entusiasmo y rebosantes de esperanza.
Allí estábamos nosotros: bebé feliz que sonreía al ver a aquellos niños que recorrían su vista, marido maravilloso metido en la causa con muchas ansias de colaborar en todo y una narradora lista para compartir con esos maravillosos personajes las historias que había llevado y que hubo de maravillar a todos los que la rodearon y se deleitaron del espectáculo. Bella oportunidad de regalar cuentos a aquellos que tienen la imaginación a flor de piel, cuentos aptos para todo aquel que abre su mente y corazón y se permite explorar el camino de la fantasía.
La participación de los asistentes en cada una de las historias permitió que aquéllos mantuvieran la atención y se dejaran llevar por el camino que los hizo conocer al famoso genio del ayayay, el cuento continuó su camino de la mano de un pollito que lo único que quería era su medio real. El lobo que ideó una manera fácil de obtener comida los cautivó, en conclusión, los introdujo completamente en el fabuloso camino de la narración oral a veces denominado como el arte de la cuentería.

Experiencia inolvidable que nos llevó a empezar un ritual que se repetirá cada año con quien esté dispuesto a brindar ayuda a los que realmente lo necesitan.
La ruta de los cuentos nos lleva hacia un lugar imposible de describir, pero factible de vivir en él.
Muchas veces tuve que salir de casa para ir a mi centro de labores y con el embarazo pude percatarme con mayor rapidez de lo ruidoso que puede ser viajar en una couster. Primero, podemos comenzar con el inigualable estilo que tienen los cobradores de llamar a la gente, de bajar a los que estorban en la puerta y de aplastar a los pocos que tiene adelante para pasarlos atrás con el acostumbrado "avancen atrás, colaboren pe`". Segundo, encontramos el estridente sonido de una radio que, con suerte, está bien sintónizada; una radio que se encuentra emitiendo una cumbia de moda, algún teckno de los noventa o en el mejor de los casos, algo tan apacible como una melodía de la nueva ola en "la hora del lonchecito", puede ser que el sonido no sea tan exagerado, pero la mayoría de veces, el nivel del volumen siempre se convierte en algo desagradable. Tercero, no podía faltar en esta sin igual crónica, el ruido que emerge apartir de un reconocido "señores pasajeros, damas y caballeros...", los continuos vendedores infaltables en el transporte público que te obligan a prestarles atención por el incansable ir y venir de sus productos (los mismos de siempre) el clásico ole ole, las gomitas de colores, los hilos y agujas en paquete de a sol, los libritos de nutrición, etc. Son incansables, pero no tan detestables como aquellos que suben sin productos y que con sus rostros y una historia repetitiva e inverosímil casi nos obligan a darles dinero por nada, incluso están los payasos que buscan dinero acosta de uno de los pasajeros, a quien toma de punto de burla para satisfacción de los demás (muy típico en el país y no solo en este campo). 



