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Tiempo de Cuentos junio 22, 2020

Existe una poeta peruana que me estremece la piel cada vez que la leo, ella es Blanca Varela, una de las voces femeninas más importantes de mi país. Su poesía está cargada de fuerza y lleva un ritmo perfecto.



Te invito a conocerla a través de este poema:

Último poema de Junio

Pienso en esa flor que se enciende en mi cuerpo. La
hermosa, la violenta flor del ridículo. Pétalo de carne
y hueso. ¿Pétalos? ¿Flores? Preciosismobienvestido,
muertodehambre, vaderretro.

Se trata simplemente de heridas congénitas y
felizmente mortales.

Luz alta. Bermellón súbito bajo el que despiertas
de pie, caminando a ninguna parte. Pies, absurdas
criaturas sin ojos. No se parecen sino a otros pies.
Y además estas manos y estos dientes, para mostrar-
los estúpidamente sin haber aprendido nada de ellos.

Y encima de todo y todas las cosas, sobre tu propia
cabeza, la aterciopelada corona del escarnio: un som-
brero de fiesta, inglés y alto, listo para saludar lo
invisible.

Rojos, divinos, celestes rojos de mi sangre y de mi
corazón. Siena, cadmio, magenta, púrpuras, carmi-
nes, cinabrios. Peligrosos, envenenados círculos de
fuego irreconciliable.

¿Adónde te conducen? ¿A la vida o a la muerte?
¿Al único sueño?

La flor de sangre sobre el sombrero de fiesta (inglés y alto)
es una falsa noticia.

Revelación. Soy tu hija, tu agónica niña, flamante
y negra como una aguja que atraviesa un collar de
ojos recién abiertos. Todos míos, todos ciegos, todos
creados en un abrir y cerrar de ojos.

El dolor es una maravillosa cerradura.

Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira
mirar.

Arte blanca: cerrar los ojos y vernos.

Ver: cerrar los ojos.

Abrir los ojos: dormir.

Facilidades de la noche y de la palabra. Obscenidades
de la luz y del tiempo.

Y así, la flor que fue grande y violenta se deshoja y
el otoño es una torpe caricia que mutila el rostro
más amado.

Fuera, fuera ojos, nariz y boca. Y en polvo te conviertes
y, a veces, en imprudente y oscuro recuerdo.

Dulce animal, tiernísima bestia que te repliegas en
el olvido para asaltarme siempre. Eres la esfinge

que finge, que sueña en voz alta, que me despierta. 

Tiempo de Cuentos abril 28, 2010

"El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer)".

La Insoportable Levedad del Ser - Milán Kundera

Tiempo de Cuentos abril 14, 2010

Echada mirando el techo, fijo mis ojos en la grieta que cruza el cuarto, una grieta que descubre una historia secreta, aquella que se escondió durante la guerra. He visto este mismo techo blanco durante días sin sonreír, he mirado cada metro cuadrado desde que tu presencia se esfumó de mí. La historia ha seguido su rumbo, el día empieza con mi cabeza despejada, las ocupaciones distraen mi sentencia, la tarde se oxigena derritiendo el hielo y entonces todo vuelve a suceder, nuevamente la noche, el techo, lo blanco y el silencio y tú mirando mi soledad y abandonando mi vacía y silente cama. Elimino la furia que causa tu ausencia, desintegro la desesperanza que siento, duermo plácidamente siendo testigo de historias irreales y vuelvo a la imagen del inicio.

Tiempo de Cuentos abril 04, 2010

Tu dulce sudor rozando mi rostro, Tus labios dibujando ilusiones en mis labios Tu mirada atónita que despierta mis más profundas pasiones Hacen que destruya el tiempo designado para estar desierta. Te sientes totalmente vulnerable ahora Eso llama totalmente mi atención Me desvelo por complacerte Esto, sin dudarlo, realmente me sorprende. Dejé atrás mi máscara de egoísta solitaria Para lucir mi faz verdadera de chica enamorada Que admite que se desvive Por cada una de tus paradisíacas alas. No quiero despertar de esta placentera quimera Donde solo tú puedes permitirte llamarte mi dueño El dueño de los días grises típicos de Lima Y de las noches que no se quieren convertir en día. Tal vez has sentido que mis palabras se pierden cuando te miro Pues se van lejos, saben que no son suficientes No tienen manera, no encuentran camino Para expresar lo inmenso que nace aquí contigo. Déjame amarte al caer la luna, Déjame sentir tu mano junto a mi orilla. Quiero pertenecer a tus senderos, Quiero ser perderme en tus sentidos. En días como estos es que todo se ve diferente Y las manos juegan el papel de escribano de occidente Que necesita relatar con afables vocablos Lo que es desconocido para el ermitaño Que se esconde de la gente porque siente rencor De no poder ser parte de su frescor. Yo soy afortunada de tener tu predisposición Me agrada sentirlo, me agrada admitirlo mi amor

Tiempo de Cuentos marzo 28, 2010

 
Había una vez una princesa, la verdad es que siempre han habido princesas, pero ésta era la más hermosa de todas. 

Ella vivía en un castillo muy grande. Tenía todo lo que cualquier humano hubiese querido poseer: lindas joyas, grandes trajes, gran cantidad de sirvientes y el cumplimiento de cada uno de los caprichos que poseía. 

El día en que cumplía trece años sus padres decidieron hacerle una gran fiesta, sin embargo ella solo decía -¡Qué aburrido!-; le trajeron trapecistas, magos y payasos, pero la princesa solo repetía -¡Qué aburrido!-; invitaron a los mejores músicos para divertir a la princesa, pero ella solo decía -¡Qué aburrido! Entonces, apareció un enano, un enano de lo más feo que daba muchos brincos y hacía sinnúmero de piruetas en el aire. Saltaba, reía, cantaba sin cesar. 

El enano era todo un acontecimiento. La princesa inmediatamente se puso de pie y empezó a reí y a aplaudir: -Bravo, Bravo- y el enano, alagado y contagiado de su alegría, saltaba y saltaba, hasta que cayó al suelo rendido. -"Sigue saltando, por favor" -dijo la princesa. Pero el enano ya no podía más. La princesa se puso triste y se retiró a sus aposentos..... Al rato, el enano, orgulloso de haber agradado a la princesa, decidió ir a buscarla, quería decirle lo mucho que la amaba. Estaba completamente convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque: -"Ella no es feliz aquí. Yo la cuidaré y la haré reír siempre"- pensaba el enano. 

El enano recorrió el palacio, buscando la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vio algo horrible. Ante él había un monstruo que lo miraba con ojos torcidos y sanguinolentos, con unas manos peludas y unos pies enormes. Era un ser totalmente desagradable. El enano quiso morirse cuando se dio cuenta de que estaba mirando un espejo y que aquel monstruo era él mismo, reflejado. En ese momento entró la princesa con su séquito. -"Ah estas aquí, qué bien, baila otra vez para mí, por favor". Pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía. 

El médico de la corte se acercó a él y le tomó el pulso. -"Ya no bailará más para vos, princesa"- le dijo. "¿Por qué?" preguntó la princesa. -"Porque se le ha roto el corazón". Y la princesa contestó: "De ahora en adelante, todo aquel que venga a palacio, que no tenga corazón".

Tiempo de Cuentos febrero 12, 2010

Camino hacia tu espacio 

El ocaso inspira la caminata de las lágrimas 
Llanto, sonrisa inesperada 
Culpabilidad de la sinrazón provocada. 
La luz del mediodía indica 
Un semblante de espesura y de inconsciencia 
No hay anhelos de solitarios momentos 
Acaba ya con la escasez de sentimientos. 
Imaginé situaciones sorpresivas 
Donde yo era la heroína 
Pero ahora sólo quiero estabilidad 
Aburrimiento y constancia en alguien 
Quiero permanencia sin histeria 
Quiero inquietud constante 
Palpitares penetrantes y 
Olvidar los amores furtivos 
Que hacían de mi vida insignificante 
Sin sentido, donde sólo podía ser utilizable 
Llegando a ser cosificada sin importar lo que Pandora esconde. 
Tu espacio desapareció cuando acababa el camino 
Mas sólo espero que hayas servido de algo 
Y el espacio nunca olvidado por un rincón como este 
Ni en mundanos sueños serenos de tu estancada mentalidad.