Tiempo de Cuentos junio 14, 2012

La Noche del Cuento se pone de gala este miércoles 27 de junio con:
EL POETA A SU CUENTO
Descifrando a César Vallejo

Imágenes integradas 1


La Noche del Cuento pretende rendir homenaje al más grande de los poetas
que nuestro país ha tenido a bien engendrar, César Abraham Vallejo Mendoza.
Esta cantata nos lleva a un recorrido imaginario por la vida del poeta,
combinando sus poemas de amor, nostalgia y reivindicación.
Yeniffer y Manuel descubren una nueva forma de iluminar al vate
resaltando su lado narrativo tan poco conocido para muchos
acompañados de una variedad de instrumentos que darán realce a tan preciada celebración. 


Acompáñanos y sé parte del maravilloso imaginario de "Tiempo de Cuentos".



Cuentan los inseparables:

Yeniffer Díaz y Manuel Conde


Invitado Especial:

Javier Maraví

Director del Grupo Waytay


Este miércoles 27 de junio de 2012 a las 7:30pm
el Centro Cultural CAFAE-SE
Av. Arequipa 2985 San Isidro
Precios:
Sector educación y jubilados 6 soles
Estudiantes y niños 12 soles
Público general 15 soles

Tiempo de Cuentos mayo 15, 2012


Porque la mujer se lo merece le rendimos homenaje 
este miércoles 23 de mayo con el espectáculo:

Cuenta amiga, cuenta


Los cuentos, esta vez, se llenan de color y realidad proveniente de la vida misma en donde la mujer tiene muchos roles que la hacen tomar distintas decisiones donde demuestra pericia y gracia, sin dejar de lado la magia y el encanto que en esta oportunidad tomarán vida a través del fascinante teatro de sombras, los títeres y las siluetas.

Acompáñanos y se parte del maravilloso imaginario de 
"Tiempo de Cuentos".



Cuentan los inseparables:

Yeniffer Díaz y Manuel Conde


Invitada super Especial:

Marie-Eve Lefebvre


Acompañamiento Musical:Jorge Bartra
 
Este miércoles 23 de mayo de 2012 a las 7:30pm
el Centro Cultural CAFAE-SE 
 Av. Arequipa 2985 San Isidro

Precios:
Sector educación y jubilados 6 soles
Estudiantes y niños 12 soles
Público general 15 soles
No olviden buscarnos en facebook como
"Tiempo de Cuentos" y si te gusta dale un "me gusta" 

Tiempo de Cuentos marzo 22, 2012

Alguna vez alguien me dijo que esta historia era suya, ahora sé que mintió, porque esta historia es del mundo y llegó a mí gracias a la maravillosa tradición oral. Ahora lo comparto con quien guste de una buena lectura...


Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor. Sucede que el mundo aun no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final ... ¡el brillo!
Quedó decidido también que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados. Les invadió una gran tristeza y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían...LA LUNA fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria. EL SOL a su vez, había ganado un título de nobleza "ASTRO REY", pero eso tampoco le hizo feliz. Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: No debéis estar tristes, ambos ahora poseéis un brillo propio.Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto a ti, SOL, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionaras calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.

La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido. Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a El: Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad... Y Dios... en su inmensa bondad... creó entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA.
La LUNA siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen. Hoy, ambos viven así.... separados, el SOL finge que es feliz, y la LUNA no consigue disimular su tristeza. El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de su añoranza.
Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió.... Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo. LUNA y SOL siguen su destino. El, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil. Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie, Realmente, Consiguió conquistarla, Por más que lo intentaron.
Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la LUNA y el del SOL... Fue entonces que El creó el eclipse.
Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta, que sucedan.
Cuando mires al cielo, A partir de ahora, Y veas que el SOL cubre la LUNA, Es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de eclipse.
Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande Que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, Tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor...

Tiempo de Cuentos enero 02, 2012

"De Reyes y Princesas...
Mucho más que Cuentos de Hadas"



 Los cuentos de hadas aparecieron en un momento de la historia
donde era necesario incentivar la imaginación perdida durante algunos siglos antes.
Es por eso que este espectáculo ha sido ideado con el fin de rendir
un merecido homenaje a la imaginación que nuestra acelerada vida
nos la hace dejar de lado. 

En esta oportunidad cuentan:

Yeniffer Díaz y Manuel Conde
                                                      
 
Este jueves 26 de enero de 2012 a las 7:30pm
el Centro Cultural CAFAE-SE
Av. Arequipa 2985 San Isidro Lima
 
 


Tiempo de Cuentos diciembre 05, 2011

Hace un año conocí a una pareja maravillosa de italianos, tuve el placer de ser su profesora de español y pasé una parte de mi embarazo dictándoles la clase, el tiempo pasó y tuvieron que partir a cumplir una misión sin igual en Barranca. Allá ellos ayudan a los que más lo necesitan.

Hace unos meses nos volvimos a ver, vieron a mi pequeña algo crecida y disfrutamos una tarde linda llena de agradables anécdotas. Fue así como acordamos hacer alguna actividad en Barranca para fin de año juntando nuestros poderes (sus dones de servicio y mis dotes artísticos).

Llegada la fecha el acuerdo se concretó, partimos de Lima el sábado a las 4.35 de la tarde y después de un viaje de cuatro horas con una bebé de 8 meses, llegamos al fin a las 8 creo, muy cansados y algo hambrientos; agradecimos al universo encontrar unos asientos maravillosos que nos hicieron agradable el viaje (por cierto, nadie sabe como llegaron esos asientos a ese bus, nadie nos supo contestar en la agencia pues los buscábamos con desesperación para la vuelta, pero al parecer fue una alucinación de nuestra parte. Bendita alucinación).

Pasamos una noche espléndida en la compañía de nuestros amigos y la mañana nos recibió con un espléndido y salvaje sol, así empezó la jornada llenando la combi y el carrito que nos llevaría a un poblado lleno de niños que salían de todas partes y se desplazaban con movimientos dantescos repletos de entusiasmo y rebosantes de esperanza.

Allí estábamos nosotros: bebé feliz que sonreía al ver a aquellos niños que recorrían su vista, marido maravilloso metido en la causa con muchas ansias de colaborar en todo y una narradora lista para compartir con esos maravillosos personajes las historias que había llevado y que hubo de maravillar a todos los que la rodearon y se deleitaron del espectáculo. Bella oportunidad de regalar cuentos a aquellos que tienen la imaginación a flor de piel, cuentos aptos para todo aquel que abre su mente y corazón y se permite explorar el camino de la fantasía.

La participación de los asistentes en cada una de las historias permitió que aquéllos mantuvieran la atención y se dejaran llevar por el camino que los hizo conocer al famoso genio del ayayay, el cuento continuó su camino de la mano de un pollito que lo único que quería era su medio real. El lobo que ideó una manera fácil de obtener comida los cautivó, en conclusión, los introdujo completamente en el fabuloso camino de la narración oral a veces denominado como el arte de la cuentería.

Experiencia inolvidable que nos llevó a empezar un ritual que se repetirá cada año con quien esté dispuesto a brindar ayuda a los que realmente lo necesitan.

La ruta de los cuentos nos lleva hacia un lugar imposible de describir, pero factible de vivir en él.

Tiempo de Cuentos octubre 20, 2011

 
         Había una vez un país muy grande gobernado por un General La gente de ese país creía que su manera de vivir era la mejor. Tenían un ejército poderoso y un cañón enorme.De vez en cuando, el General salía con su ejército a conquistar otros países.
«Es por su propio bien», decía. «Así podrán ser como nosotros».
Los otros países se resistían, pero al final, siempre eran conquistados. Llegó un momento en que el General gobernaba ya todos los países, excepto uno... Era un país tan pequeño que el General nunca se había preocupado de invadirlo. Pero ahora era el único que quedaba por conquistar. Así que un día el General y su ejército partieron de nuevo. El pequeño país sorprendió al General. No tenían ejército y no ofrecieron resistencia. Es más, la gente daba la bienvenida a los soldados como si fueran invitados. El General se instaló en la casa más confortable y los soldados se alojaron con familias.

Cada mañana, el General pasaba revista a sus soldados y luego escribía cartas a su mujer y a su hijo. Los soldados charlaban con la gente, jugaban a sus juegos, escuchaban sus cuentos, disfrutaban con sus canciones y se reían con sus chistes.
La comida era diferente de la suya. Los soldados miraban cómo se preparaba y después se la comían. Estaba deliciosa. Como no tenían nada más que hacer, los soldados ayudaban a la gente en sus labores.
 
Cuando el General se dio cuenta de lo que estaba pasando, se puso furioso. Envió a los soldados de vuelta a su país… Y los reemplazó por soldados nuevos. Pero los nuevos soldados acabaron comportándose igual que los anteriores. El General se dio cuenta de que no hacía falta tener allí un gran ejército. Así que decidió volver a casa y dejar nada más que unos cuantos soldados ocupando el pequeño país. 
 
En cuanto el General se marchó, los soldados que se habían quedado colgaron sus uniformes y se incorporaron a la vida diaria del pequeño país. El General volvió a casa triunfante, con sus soldados coreando como siempre:
«Somos los conquistadores.
Somos los conquistadores.»
El General se alegraba de volver, aunque ahora todo era diferente. La comida olía como la del pequeño país. La gente jugaba a los juegos del pequeño país. Hasta su forma de vestir se parecía ahora a la de la gente del pequeño país.
El General sonreía y pensaba: «¡Ah!, los estragos de la guerra.»
Y aquella noche, al acostar a su hijo, éste le pidió que cantara para él. Así que le cantó las únicas canciones que podía recordar: las canciones del pequeño país.El pequeño país que había conquistado.
 
David McKee
Los conquistadores
Madrid, Editorial Kókinos, 2004

Tiempo de Cuentos septiembre 09, 2011

Como es la vida, te da de comer un pedacito de paraiso y luego te lo quita para que sepas valorarlo. Ayer pregunté la hora y me mandaron a rodar, esa actitud me hizo pensar que mi paraiso está cada día más lejos, el infierno parece regocijarse de mi desgracia, me tiene atrapada...

Tiempo de Cuentos mayo 20, 2011


Señora suba, hay asiento reservado...
Que amable este cobrador de combi, hasta parece de ensueño. Pero esto puede ser solo conveniencia, pues al fin y al cabo eres un pasaje más.

El día en que me enteré que estaba embarazada la tristeza invadió mi rostro, los reproches no se hicieron esperar y la desesperación llenó mi vida en ese momento, no porque no quisiera o porque no me creyera capaz, sino porque existían una serie de cosas no resueltas en mi vida que me hacían pensar que no era un buen momento para aceptar tremenda responsabilidad. Una vez asimilada y confirmada la noticia era hora de afrontarla con madurez, tenía la idea clara de que la edad era la mejor, no era ya una adolescente a la que le falló el método, ¡no! Se trataba de una incursión obligada y ya no había marcha atrás. El dulce embrión que cursaba mi cuerpo había franqueado cualquier vaya de seguridad y había demostrado que estaba haciendo todo lo posible por venir y sobre todo por venir a nosotros. Allí se plantó la interrogante ¿qué nos habrá visto?

Supongo que muchas cosas nos vio, somos una pareja estable y divertida. Estamos seguros que quiso ser parte de toda esa magia que siempre hemos tratado de mantener en nuestra relación. Vaya que eligió unos padres algo chiflados para cumplir su misión en la tierra. Sin embargo, siendo conocedores de la responsabilidad aceptada fuimos capaces de tomar algunos riesgos, pues por la premura del evento tuvimos que acelerar algunos planes propuestos para nuestra vida como casarnos por todos los medios y, de esta forma, hacernos acreedores del three pack (matri civil, religioso y un hijo) ¡alucinante! Las presiones de tiempo y burocracia propias de nuestra ciudad hacían cada vez más fuerte a nuestro adorado embrión, lo sentía, sabía que había alguien dentro de mí que luchaba por llegar a este mundo de la forma que sea.

Pasando al punto central de este texto diremos que, Lima es una ciudad muy ruidosa (Iquitos lo es más) y la contaminación audiovisual no solo se refleja en los gritos y la forma tan grotesca que tiene la gente de comunicarse en cualquier parte de esta tan gris ciudad, sino también en los continuos sonidos de claxón de las combis y couster o de algún taxi que quiere llevarte por donde ellos van porque muchos de ellos no conocen el lugar a donde vas, no obstante te quieren subir de todas maneras (claro las combis también hacen esto) ¡Habla! ¿Vas?

Muchas veces tuve que salir de casa para ir a mi centro de labores y con el embarazo pude percatarme con mayor rapidez de lo ruidoso que puede ser viajar en una couster. Primero, podemos comenzar con el inigualable estilo que tienen los cobradores de llamar a la gente, de bajar a los que estorban en la puerta y de aplastar a los pocos que tiene adelante para pasarlos atrás con el acostumbrado "avancen atrás, colaboren pe`". Segundo, encontramos el estridente sonido de una radio que, con suerte, está bien sintónizada; una radio que se encuentra emitiendo una cumbia de moda, algún teckno de los noventa o en el mejor de los casos, algo tan apacible como una melodía de la nueva ola en "la hora del lonchecito", puede ser que el sonido no sea tan exagerado, pero la mayoría de veces, el nivel del volumen siempre se convierte en algo desagradable. Tercero, no podía faltar en esta sin igual crónica, el ruido que emerge apartir de un reconocido "señores pasajeros, damas y caballeros...", los continuos vendedores infaltables en el transporte público que te obligan a prestarles atención por el incansable ir y venir de sus productos (los mismos de siempre) el clásico ole ole, las gomitas de colores, los hilos y agujas en paquete de a sol, los libritos de nutrición, etc. Son incansables, pero no tan detestables como aquellos que suben sin productos y que con sus rostros y una historia repetitiva e inverosímil casi nos obligan a darles dinero por nada, incluso están los payasos que buscan dinero acosta de uno de los pasajeros, a quien toma de punto de burla para satisfacción de los demás (muy típico en el país y no solo en este campo). 

La lista de molestias en el transporte urbano es inacabable, sin embargo se deben soportar con estoicismo por ser el único medio económico que se puede utilizar para trasladarse a cualquier punto de la ciudad. Con el embarazo la molestia se hace mayor porque la percepción de todo se agrava con la agudización de los sentidos y eso que no menciono nada con respecto a los olores que una es capaz de sentir. La protesta sobre estos sucesos se hace imposible, pues decir algo significa recibir una típica respuesta de este tipo: "si no te gusta toma taxi". ¡Vaya única solución!

Pero, no solo el martirio que una mujer embarazada debe aguantar en la movilidad diaria está relacionado con el aspecto fisico del transporte, sino también con el aspecto social. La gente está empezando a desbordar insensibilidad, la solidaridad está quedando de lado y el beneficio personal bate records de venta. Con tristeza  me ha sorprendido ver a muchos jóvenes que prefieren hacerse los dormidos antes de ceder un asiento a una persona anciana, pues el asunto del asiento reservado es otro cantar. Este punto me genera un poco de desolación, el compañerismo y el desinterés se pierde a cada paso en nuestra ciudad y mi estado de gravidez me ha ayudado a darme cuenta de esta triste situación.

Muchos días pasé observando diversas actitudes en las personas y es que el embarazo realmente me alteraba los sentidos y la indignación tocaba mi puerta cuando quería. Otras cosas llamaron también mi atención y es que ante la percepción de mi estado muchas amistades a mi alrededor coincidían en cuestionar el lugar donde había decidido recibir a mi hija (¿no te vas a atender en un hospital o clínica? ¿estás segura del riesgo que quieres correr?) y la programación de su nacimiento: ¿Queeeeeeeee? ¿Es que mi hija necesita sacar cita para venir al mundo? ¿Estamos tan consumidos por la presión de tiempo que necesitamos organizar el inicio de alguien que aún no sabe cuando desea venir? ¿Empezamos a forzar la vida? 

Increible me pareció todo esto, no obstante aprendí muy rápido a relajarme ante esta pregunta y es que cada vez me hacía más experta en dar respuestas simples o no comentar nada sobre mis decisiones. Muchas veces no contestaba y otras solo sonreía para no entrar en detalles que lo único que hacen es crearte mayor tensipon interna. Pero esa no fue la única pregunta que nos persiguió en esta etapa, cuando se cumplieron las 40 semanas de gestación apareció la que correspondía al límite de espera para que naciera y nuevamente el horror ¿Quéeeeeeeeeee? ¿Ahora debo apresurar a mi hija? Esto no fue tan fatal, al parecer mi hija ya había sentido como sería el lugar al que había decidido venir y aunque ya no había marcha atrás, estaba esperando el último minuto para salir. Nosotros no queríamos forzarla a nada, sin embargo el tiempo era propicio y si queríamos tener un parto natural sin complicaciones lo ideal sería inducir, así lo hicimos y esa sería otra historia.

El nombre que elegimos para mi hija también fue un problema para muchos, como buenos peruanos decididmos ponerle el nombre de un personaje de una serie animada por una razón especial. Nuestros cálculos nos habían llevado a pensar que en el mejor o peor de los casos nuestra hija nacería dentro del tiempo de piscis, eso significaría que podríamos ponerle un nombre diferente que se relacionaba con alquel elemento agua, mucha gente buena preguntó el porqué del nombre y con cansancio repetíamos el significado, otras tantas solo se reían y decían que éramos malos padres por ponerle un nombre tan raro. Descubrimos que al limeño le es tan difícil aceptar lo diferente o raro, todo lo que no es de común acuerdo social lo ridiculiza o lo critica por no saber que opinar. Ya me acostumbré a eso y no cambiaré mis ideas ni mis elecciones por esa razón.

Hice todo lo posible para que esas experiencias no me afectasen, mi embarazo debía ser genial y creo que la mala onda de las personas no es lo único que predomina en esta caótica ciudad, a veces sin esperarlo recibí mensajes de gente que ni conocía ofreciéndome su más profundo cariño. Algunas personas me brindaban todas las ayudas posibles al ver mi estado y otras simplemente me demostraban su cariño con una significativa sonrisa.

Mi linda Katara Aitana nació el 25 de marzo a la 1:15 de la mañana en Pakarii: una casa de nacimiento que recibió a mi pequeña con mucho amor, en un ambiente natural lleno de paz y tranquilidad, tuve un parto natural maravilloso en el agua sin ningún tipo de analgésico, estuve acompañada de mi amante esposo, mi paciente hermana y mi maravillosa doctora Ángela Brocker quien nunca dudó de que nuestro parto sería exitoso y divino. No hubo complicaciones, todo salió como esperábamos, ahora tengo la suerte de tener en mis brazos a una fantástica niña que duerme a mi lado y que me demuestra su amor con cada gesto que viene de sí. Me siento feliz de haber ignorado a todos aquellos que criticaban la forma en que iba a venir mi hija a este mundo, estoy contenta de haber sentido todo ese dolor que conlleva a ayudar a una nueva vida a nacer.

Yo nací en Lima y mi hija también, sin embargo he decidido enseñarle que esta ciudad no nos debe limitar, que nuestras elecciones nos hacen libres, que existen más personas, opiniones y lugares en este mundo y que podemos equivocarnos siempre y que lo importante es aprender de nuestros errores para no volver a cometerlos, porque la única misión que debemos cumplir en la tierra es la de ser felices en todo el sentido de la palabra.

Tiempo de Cuentos marzo 03, 2011

Hace dos noches atrás estaba sentada en mi cama buscando una posición cómoda para leer un libro, la cabeza me dolía un poco y mis posiciones se hacían cada vez más incómodas, así que decidí prender la televisión y recordé que en mi cuarto sólo tengo acceso a los canales de señal abierta. Pensé que no sería un problema, sin embargo sí lo fue, pues todos los canales solo informaban del encuentro entre una tal Charito y su antiguo amor, dejando a un tal platanazo vestido y alborotado. Apagué la televisión y traté de leer mi libro, pensé nuevamente que esta historia acabaría aquí, pero no fue así, al día siguiente este tipo de noticia farandulera aparecía como titular de muchos diarios, realmente no podía creer que esto siga sucediendo una y otra vez en este país.


Hay tanto que decir y tanto sobre qué opinar que me parece sorprendente lo que ocurre desde hace algunos meses con el periodismo en nuestro país, el rating manipula completamente a las televisoras, por consiguiente han tomado la nueva modalidad de incluir dentro de los espacios noticiosos información sobre lo que va a suceder en la nueva telenovela de moda de cada canal, hasta los programas de reportajes semanales serios han caído en este siniestro abismo de embrutecer más al peruano promedio dándole continuamente reiterados titulares sobre los diferentes actores o escenas que se necesitan promocionar, dejando de lado información necesaria sobre los comicios electorales o simplemente sobre el comportamiento ciudadano tan necesario. 

Los diarios caen en este problema todos los días y luego nos preguntamos por qué los países civilizados nos miran como incivilizados y por qué no nos respetan. Quién podría respetar a aquel personaje cuyo único tema de conversación es el comentario del capítulo de anoche de alguna de las telenovelas de horario estelar.

Nadie juzga la forma de entretenerse que busca cada peruano, el asunto está en los medios de comunicación, estos han perdido su credibilidad y al parecer su único fin es mantener atarantado al público peruano dándole tanto de lo mismo que hace que nuestro periodismo sea una repetición constante de un programa de espectáculos cualquiera. Hace mucho que dejo de existir el periodismo de investigación real, todo ha circulado alrededor del nuevo personaje que hace escándalos para tener más contratos, tenemos que escuchar todo el tiempo la biografía insignificante de estos personajes que no son ejemplo para las generaciones futuras.

Aprendamos a tener sentido común y no aceptemos que nos den de comer todos los días lo mismo, no seamos conformistas, ya tenemos bastante con los dirigentes de nuestro país para caer nosotros en el mismo saco. Es hora de abrir los ojos y levantarse del lodo de la repetición y el consumismo.

Tiempo de Cuentos febrero 17, 2011


El panadero era tacaño; no tiraba ni un mendrugo de pan. Pero su hija era peor todavía. No sólo era roñosa,  sino que, además, sonreía afectadamente y adulaba a los ricos, e insultaba a los pobres.


Una noche un hada pasó por allí. Recogió algunas ropas viejas que durante mucho tiempo habían servido a su dueña y habían sido dejadas para el trapero. Se las puso. Presionó las palmas de sus manos contra el polvoriento rostro de la calle y se restregó las mejillas.
Después, la mujer entró en la panadería casi arrastrándose. El panadero había salido, y su hija miró a la mujer y se echó el bonito pelo hacia atrás.
- ¿Sí? -dijo.
- ¿Podrías darme un poco de masa? -pidió la mujer.
- ¿Masa? -exclamó la muchacha-. ¿Por qué debería hacerla? Si le doy masa a cada persona que cruza esa puerta, no me quedaría nada. ¿No es cierto?
La mujer bajó la cabeza.
- No tengo dinero. -murmuró.
- ¿Y de quién es la culpa? -preguntó la muchacha.
- No tengo nada que comer.
La muchacha pellizcó un pequeño trozo de masa de un montón harinoso y blanducho desparramado en la mesa detrás de ella.
- ¡Y piensa que tienes suerte! –dijo, y metió el trozo en el horno, sobre la rejilla que estaba debajo de sus bandejas de hogazas bien moldeadas.
Cuando abrió de nuevo el horno, vio que la masa de la mujer había subido hasta convertirse en la hogaza más grande.
- No voy a darte ésa -dijo la muchacha-, si es eso lo que crees.
Volvió a pellizcar otro trozo de masa, no más grande que la mitad del primer pedazo pequeño.
- Tendrás que esperar. -dijo la muchacha. y lo metió de un empujón en el horno, debajo de otra hornada de sus propias hogazas.
Pero este trozo de masa creció incluso más que el primero, y la segunda hogaza era más grande que la primera.
   - ¿Pero qué es esto? -exclamó la muchacha- ¡Eso sí que no!
 La hija del panadero volvió a echarse el pelo hacia atrás, llena de rabia, y arrancó un tercer pedazo de masa, más pequeño que un dedo pulgar. Lo metió de un empujón en el horno, debajo de una hornada de pasteles, y cerró la puerta de un portazo.
Al cabo de un rato, la muchacha se volvió para abrir el horno de nuevo. Detrás de ella, mientras tanto, la mujer se quitó las raídas ropas. Allí estaba, en la panadería, alta, blanca y resplandeciente.
Cuando la muchacha abrió el horno, vio cómo el tercer pedazo de masa había crecido de tal forma que era la hogaza más grande de las tres.
La muchacha se quedó mirando la hogaza fijamente. Sus ojos se abrieron, muy redondos y muy grandes.
   - ¿Por qué...? –dijo, volviéndose hacia la mendiga-, por qué, quién, oh, uh...
   - ¡Uh, oh! -gritó el hada-. ¡Uh, oh! Eso es todo lo que dirás a partir de ahora.
La muchacha se encogió de miedo, al otro lado del mostrador.
   - ¡Uh, oh! -gritó el hada-. Este mundo te ha soportado ya demasiado tiempo, a ti y a tus desprecios e insultos.
Entonces levantó su varita y golpeó con ella el hombro derecho de la muchacha.
Inmediatamente, la hija del panadero se convirtió en un búho. Salió volando por la puerta, ululando y se internó en las oscuras distancias de la noche.