Hace poco tuve la suerte de cruzarme con la poesía del vate mexicano Jorge Sabines y he quedado maravillada. Me atrae su libertad, su modo de darle la vuelta al pastel. Escribe con desenfado, utiliza el humor directo como recurso y lo demuestra en este poema que te regalo en este día que está a punto de acabar.
Recuerda que la poesía no tiene tiempo y que siempre encuentra la forma de encontrarte.
¡Qué costumbre tan salvaje!
¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos! ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir.
Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?
Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la caja, la introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales.
Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos derramados. Es una burla: ¿para qué lo enterraron?, ¿por qué no lo dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de su muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales, o tirarlos a un río?
Habría que tener una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y con agua corriente. Lo menos dos o tres, cada día, se levantarían a vivir.
JAIME SABINES
La pasión por el arte oriental junto a la milenaria tradición de contar historias se unen. Soy feliz juntando cuento y papel, tradición e historia.
Un poema que encuentro por allí me recuerda lo hermoso que es pasar tiempo dedicado a un/a mismo/a. Tómate un tiempo para pensar en ti, para sentirte feliz contigo mismo/a. Ser feliz es una decisión, no hay duda alguna.
MIL ORIGAMI
Soy una ajada pieza de papel.
Para muchos una mano ha moldeado mil formas
a partir de esta pequeña pieza.
No quiero bordes doblados,
porque me desgarro por algunos sitios.
Mis frágiles líneas encajan perfectamente
con la siguiente forma que adopto;
un testimonio de mi maleabilidad.
Porque soy como papel en las manos
de un niño haciendo origami.
Emuobome Jemikalajah

