La literatura hebrea nos ha dejado grandes historias, la biblia es uno de sus libros más representativos. Fuera del valor que tiene para la religión católica, no podemos negar su valor histórico y social. Todos aquellos pasajes releídos en el hogar siempre me fueron confusos, sobre todo los capítulos dedicados a la primera pareja Adán y Eva, probablemente sea una de las historias que encuentro más fascinante y totalmente misteriosa.
El primer hombre y la primera mujer, la primera familia, de ello hablan muchos textos sagrados. Pero lo que nunca se habla es sobre los miedos que sintieron en ese tiempo oscuro, la sensación de soledad, el descubrimiento paso a paso de la maternidad de Eva y los típicos problemas de pareja.
Muchos años después descubro un libro que se atreve a darle respuestas a mis interrogantes sobre esta historia propia del Génesis. La escritora nicaragüense Gioconda Belli es la responsable de mi hallazgo, ella nos cuenta la historia de estos desterrados con una claridad fantástica en su libro "El infinito en la palma de la mano".Este libro nos presenta una posible verdad histórica con unos protagonistas muy humanos, sensibles al cambio. Observamos con esta lectura el triste camino del exilio acompañado del dolor que representa para cada uno perderlo todo de una forma incomprensible, ese tormento va de la mano con la curiosidad que les provoca el descubrimiento de sus cuerpos, del placer; sienten el poder y el dolor que produce traer vida a ese mundo que ya no era amable con ellos. Es impresionante leer sobre una Eva que no concibe la crueldad de matar para sobrevivir, que continúa esperado el perdón y que siente un desgarrador dolor al ser testigo del primer hecho abominable: el fratricidio.
Hoy le rindo homenaje a la primera madre que conoció el mundo. De este libro he extraído un fragmento que me ha dejado el corazón en vilo, la descripción del dolor de una madre a quien su propia sangre le ha arrebatado el segundo fruto de su poderoso vientre.
"Eva se acercó despacio. Le temblaban las piernas. Recordó la sensación de Abel en su vientre. El sebo y la sangre de su pequeño cuerpo. Sus ojos se detuvieron en las plantas de los pies del muchacho. Estaban curtidas. Eran lisas, grandes. Los dedos. Los piececitos de sus hijos. Nada le maravilló tanto cuando nacieron. Los pies y las pequeñas orejas, los lóbulos curvos como caracolas. Se acercó más. Vio sus ojos fijos. Se inclinó y tocó sus párpados para cerrarlos. Lo hizo sin pensar. El conocimiento del Bien y el Mal."
Te invito a leer esta fascinante historia, he aquí la ficha informativa de este libro para su fácil acceso. Gracias Gioconda.
BELLI, Gioconda. "El Infinito en la palma de la mano". Editorial Seix Barral. Premio Biblioteca Breve 2008
Hace poco tuve la suerte de cruzarme con la poesía del vate mexicano Jorge Sabines y he quedado maravillada. Me atrae su libertad, su modo de darle la vuelta al pastel. Escribe con desenfado, utiliza el humor directo como recurso y lo demuestra en este poema que te regalo en este día que está a punto de acabar.
Recuerda que la poesía no tiene tiempo y que siempre encuentra la forma de encontrarte.
¡Qué costumbre tan salvaje!
¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos! ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir.
Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?
Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la caja, la introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales.
Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos derramados. Es una burla: ¿para qué lo enterraron?, ¿por qué no lo dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de su muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales, o tirarlos a un río?
Habría que tener una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y con agua corriente. Lo menos dos o tres, cada día, se levantarían a vivir.
JAIME SABINES
Giovanna Pollarolo es una escritora peruana que en sus inicios destacó por su poética, pero que luego se estableció dentro del guión cinematográfico y le ha ido super bien. Confiesa la poeta que escribir poesía tiene un grado de inspiración que es más difícil de alcanzar. Actualmente se siente más augusta escribiendo guiones para cine y para televisión, pero sus poemas nos acompañarán siempre.
He aquí uno de sus poemas más recordado. Celebremos junto a la Pollarolo el día de la poesía.
MIÉRCOLES DE CENIZA
No quisiste humillar tu cabeza
ni mostrar tus lágrimas,tampoco cambiar de vestido
cubrir tu cuerpo de cenizas
llevar un cilicio cuarenta días
en la cintura
para pagar tu culpa en pública penitencia.
Por todo ello, ¡he aquí!, me ha dicho Isaías
que te diga de parte de Dios:
no he oído tu oración ni he visto tus lágrimas
no te libraré de tus enemigos
tampoco te protegeré.
Temerás espantos nocturnos
los asaltos de las tinieblas en pleno día.
No mandaré dice Jeremías que Él ha dicho-
mis ángeles cerca de ti
para que te guarden en todos tus caminos.
No te llevarán en sus manos
tu pie
-y he temblado por ti al escucharlo-
tropezará en cada piedra.
Un día como hoy conmemoramos la intensa lucha que ha tenido la mujer durante muchos años para que se reconozcan sus derechos. Las continuas huelgas promovidas por muchas mujeres trabajadoras de diferentes fábricas en EEUU fueron la respuesta al abuso laboral, las hacían trabajar más de 12 horas al día y con sueldos muy por debajo del promedio.
Es así como surge el movimiento feminista, gracias a todos aquellos levantamientos que se dieron en el mundo en busca del respeto y la igualdad de derechos y oportunidades. La primera victoria en la lucha femenina fue el reconocimiento del 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Luego vino el derecho al voto femenino, la posibilidad de que la mujer obtenga cargos de responsabilidad que sólo eran otorgados a los hombres en el Estado y en otras entidades, obtuvieron el derecho a la formación educativa y más; pero la lucha sigue hasta que llegue el día en que los abusos se detengan y que podamos vivir en sociedad mundial justa, sin miedo y en verdadera libertad.
Este día nos recuerda, además, que la literatura ha sido una herramienta valiosa para mujeres fuertes y valientes que alzaron su voz a través de sus escritos defendiendo sus ideas. Sus nombres resuenan en los corazones de sus lectores.
Y en este 8M te quiero regalar un poema de la vate peruana de este lunes, ella es Carmen Ollé. Conoce su poder femenino a través de su poesía.
Las personas creen en la sabiduría
A los cuarenta estoy con un palmo de nariz.
Me apena haber leído tanto y no haber consumado
el placer. Regenta de mi cuerpo, de esta piel bajo
la que fluye el aceite.
Nada a mi alrededor, sólo una hija tierna
-benignos otoños-
Finjo lo que no sé, soy una actriz, mi trabajo
es perverso. He amado menos de lo que supe amar,
en las tardes es el silencio; de noche, el silencio
y el sueño.
Y antes de acabar el año, quiero compartirles uno de mis poemas favoritos, uno que estremece mi alma cada vez que vuelvo a él o cada vez que él vuelve a mí.
La repetición constante utilizada por el gran poeta peruano Jorge Eduardo Eielson en este poema, me genera una reflexión profunda, un grito desesperado que cae al vacío, una duda que resuena en la mente y en el corazón.
¿Qué puedo yo decir del amor? probablemente nada, por ello mejor sigamos hablando de esta puerta llamada Literatura Peruana.
HE AQUÍ EL AMOR
"He aquí el amor.
Repito:
He aquí el amor.
Pero mejor hablaremos de esta puerta.
Una puerta es una puerta
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche.
Y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
el aire es el aire de todos los días,
las plantas son verdes como siempre,
y el mismo cielo esférico me envuelve
lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
¿Pero, qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
En cambio, esta puerta es indudable;
por ella entro y salgo día y noche
hacia los verdes campos que me esperan,
hacia el mismo cielo esférico y perenne.
¿Pero qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
Mejor sigo hablando de esta puerta. "






