Hace mucho tiempo, una horda de paseadores de pucho conformada en su mayoría por adolescentes, viene asolando la ciudad.
Nadie se ha percatado de su presencia, nadie repara en el daño causado a la humanidad. Ese daño que es el reflejo de la insensibilidad propia del hombre.
Hace más de un año he podido percatarme de este increible crecimiento, tal vez yo también he pertenecido, en algún momento, a las filas de tan terrible logia, nunca me imagine el gran daño que causan a la población en general. Empieza con una moda y termina con una costumbre. Los he visto, no se dan cuenta de nada. Ellos caminan totalmente individualizados, no miran a lado ni atrás, viven el momento y a veces solo lo hacen por simple pose.
Cuando quedé embarazada me llené de dudas, que si sería buena madre, que si esta sería una buena época, que si mi vida cambiaría, que si dejaría de interesar a mi esposo, que si muchas cosas más. Eso duró una temporada, luego apareció la época del disgusto por mínimas cosas, todo me molestaba, incluso la presencia de muchas personas. A ese momento se juntó el de la intolerancia a las cosas específicas como el odio a la cebolla, a la maracuyá o a la carapulcra y sobre todas las cosas, odié con locura a los cigarros, el olor, su presencia, todo ello, me generaban una repulsión.
El tiempo pasó, nació mi hija y la aversión al cigarro aún continúa su rumbo. En los tiempos del descubrimiento de este fatal enemigo fijé mi mirada en esa gran cantidad de parásitos que rodeaban mi espacio en un sinnúmero de oportunidades, su continuo paseo de cigarros encendidos que no eran consumidos sólo exhibidos me alteraban aún más. Fue allí donde le declaré una guerra muy directa a los denominados "paseadores de pucho".
Cuando una persona ingresa a la sociedad tiene reglas que cumplir, formar parte de un grupo humano a veces es muy complicado para algunos y ser aceptados dentro de un grupo determinado nos puede costar algunos sacrificios para no sentirnos fuera de lugar. El adolescente pasa por problemas así a diario, la lucha constante por ser aceptado en el colegio, en la academia o en la universidad hace que se viva con cierta presión por satisfacer las ansias de cualquiera que lidera una agrupación emergente en la vida de cada uno.
El aprender a fumar se toma como una regla tácita para todos aquellos que ingresan a la pubertad. Fumar, para muchos adolescentes, es un logró, sienten que con esto el éxito está asegurado y el grupo al que anhelan ingresar los aceptará sin dudar (todo esto funciona tácitamente, nadie dice nada, todo está determinado por la sociedad).
Ahora viene la relación con mi observación. Al pasar por el momento del odio a los cigarros en mi etapa embarazosa, me di cuenta de que aquella plaga crecía en proporsionalidad con mi intolerancia. Esa masa que sacaba a pasear cigarros y no los fumaba. Son muchos los que, en la actualidad, van por la vida encendiendo cigarros para luego dejarlos consumirse a gran escala sin casi haberles dado una pitada, de esta manera nos han estado obligando a recibir esa oleada innecesaria de humo.
Los paseadores de pucho están en la mira, su destino está marcado. Llegará el día en que aquellos adolescentes y adultos paseadores de pucho dejarán de serlo, porque se darán cuenta que la pose cigarrera pasará de moda y tendrán que definirse, fríos o calientes, no tibios. En pocas palabras, si alguien quiere fumar que lo haga, pero que se lo fume todo o simplemente que lo apague y lo prenda cuando si tenga ganas de fumar.
Si han sido paseadores de pucho sin haberse dado cuenta, están a tiempo de convertirse. Les dejo una recomendación "Paseen un lápiz, se ve más intelectual, se ve interesante..."
Por fin llega el Primer Festival Nacional de Narración Oral "Con tiempo para puro cuento". Mucho que decir, habrán Cantos y cuentos para el niño que llevas dentro, Espectáculos narrativos para grandes y chicos y Charlas magistrales a cargo de los más reconocidos maestros de la oralidad.
http://lanochedelcuento.blogspot.com/p/i-festival-nacional-de-narracion-oral.html
Separen butaca para una semana llena de Tiempo de Cuentos...
que nuestro país ha tenido a bien engendrar, César Abraham Vallejo Mendoza.
Esta cantata nos lleva a un recorrido imaginario por la vida del poeta,
combinando sus poemas de amor, nostalgia y reivindicación.
Yeniffer y Manuel descubren una nueva forma de iluminar al vate
resaltando su lado narrativo tan poco conocido para muchos
acompañados de una variedad de instrumentos que darán realce a tan preciada celebración.
Acompáñanos y sé parte del maravilloso imaginario de "Tiempo de Cuentos".
Director del Grupo Waytay
Este miércoles 27 de junio de 2012 a las 7:30pm
el Centro Cultural CAFAE-SE
Av. Arequipa 2985 San Isidro
Sector educación y jubilados 6 soles
Estudiantes y niños 12 soles
Público general 15 soles
Los cuentos, esta vez, se llenan de color y realidad proveniente de la vida misma en donde la mujer tiene muchos roles que la hacen tomar distintas decisiones donde demuestra pericia y gracia, sin dejar de lado la magia y el encanto que en esta oportunidad tomarán vida a través del fascinante teatro de sombras, los títeres y las siluetas.
Acompáñanos y se parte del maravilloso imaginario de
el Centro Cultural CAFAE-SE
Sector educación y jubilados 6 soles
Estudiantes y niños 12 soles
Público general 15 soles
La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido. Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a El: Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad... Y Dios... en su inmensa bondad... creó entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA.
Mucho más que Cuentos de Hadas"
Hace un año conocí a una pareja maravillosa de italianos, tuve el placer de ser su profesora de español y pasé una parte de mi embarazo dictándoles la clase, el tiempo pasó y tuvieron que partir a cumplir una misión sin igual en Barranca. Allá ellos ayudan a los que más lo necesitan.
Hace unos meses nos volvimos a ver, vieron a mi pequeña algo crecida y disfrutamos una tarde linda llena de agradables anécdotas. Fue así como acordamos hacer alguna actividad en Barranca para fin de año juntando nuestros poderes (sus dones de servicio y mis dotes artísticos).
Llegada la fecha el acuerdo se concretó, partimos de Lima el sábado a las 4.35 de la tarde y después de un viaje de cuatro horas con una bebé de 8 meses, llegamos al fin a las 8 creo, muy cansados y algo hambrientos; agradecimos al universo encontrar unos asientos maravillosos que nos hicieron agradable el viaje (por cierto, nadie sabe como llegaron esos asientos a ese bus, nadie nos supo contestar en la agencia pues los buscábamos con desesperación para la vuelta, pero al parecer fue una alucinación de nuestra parte. Bendita alucinación).
Pasamos una noche espléndida en la compañía de nuestros amigos y la mañana nos recibió con un espléndido y salvaje sol, así empezó la jornada llenando la combi y el carrito que nos llevaría a un poblado lleno de niños que salían de todas partes y se desplazaban con movimientos dantescos repletos de entusiasmo y rebosantes de esperanza.
Allí estábamos nosotros: bebé feliz que sonreía al ver a aquellos niños que recorrían su vista, marido maravilloso metido en la causa con muchas ansias de colaborar en todo y una narradora lista para compartir con esos maravillosos personajes las historias que había llevado y que hubo de maravillar a todos los que la rodearon y se deleitaron del espectáculo. Bella oportunidad de regalar cuentos a aquellos que tienen la imaginación a flor de piel, cuentos aptos para todo aquel que abre su mente y corazón y se permite explorar el camino de la fantasía.
La participación de los asistentes en cada una de las historias permitió que aquéllos mantuvieran la atención y se dejaran llevar por el camino que los hizo conocer al famoso genio del ayayay, el cuento continuó su camino de la mano de un pollito que lo único que quería era su medio real. El lobo que ideó una manera fácil de obtener comida los cautivó, en conclusión, los introdujo completamente en el fabuloso camino de la narración oral a veces denominado como el arte de la cuentería.

Experiencia inolvidable que nos llevó a empezar un ritual que se repetirá cada año con quien esté dispuesto a brindar ayuda a los que realmente lo necesitan.
La ruta de los cuentos nos lleva hacia un lugar imposible de describir, pero factible de vivir en él.
Como es la vida, te da de comer un pedacito de paraiso y luego te lo quita para que sepas valorarlo. Ayer pregunté la hora y me mandaron a rodar, esa actitud me hizo pensar que mi paraiso está cada día más lejos, el infierno parece regocijarse de mi desgracia, me tiene atrapada...
Muchas veces tuve que salir de casa para ir a mi centro de labores y con el embarazo pude percatarme con mayor rapidez de lo ruidoso que puede ser viajar en una couster. Primero, podemos comenzar con el inigualable estilo que tienen los cobradores de llamar a la gente, de bajar a los que estorban en la puerta y de aplastar a los pocos que tiene adelante para pasarlos atrás con el acostumbrado "avancen atrás, colaboren pe`". Segundo, encontramos el estridente sonido de una radio que, con suerte, está bien sintónizada; una radio que se encuentra emitiendo una cumbia de moda, algún teckno de los noventa o en el mejor de los casos, algo tan apacible como una melodía de la nueva ola en "la hora del lonchecito", puede ser que el sonido no sea tan exagerado, pero la mayoría de veces, el nivel del volumen siempre se convierte en algo desagradable. Tercero, no podía faltar en esta sin igual crónica, el ruido que emerge apartir de un reconocido "señores pasajeros, damas y caballeros...", los continuos vendedores infaltables en el transporte público que te obligan a prestarles atención por el incansable ir y venir de sus productos (los mismos de siempre) el clásico ole ole, las gomitas de colores, los hilos y agujas en paquete de a sol, los libritos de nutrición, etc. Son incansables, pero no tan detestables como aquellos que suben sin productos y que con sus rostros y una historia repetitiva e inverosímil casi nos obligan a darles dinero por nada, incluso están los payasos que buscan dinero acosta de uno de los pasajeros, a quien toma de punto de burla para satisfacción de los demás (muy típico en el país y no solo en este campo). 





