Entraron
en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente
estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de
vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto
por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. el niño
se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la
madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la
oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.El patrón contestó,
-"Usted me ha servido
fielmente y con honestidad; cuando el servicio es así, igual debe ser la
recompensa."- Y le dio a Hans una pieza de oro tan grande como su cabeza.
Hans sacó su pañuelo de su bolsillo, envolvió la pieza, la puso sobre su hombro, y salió por el camino hacia su casa.
Mientras iba de camino, siempre poniendo un pie antes del otro, vio a un jinete trotar rápida y alegremente en un caballo.
-"¡Ah!"- dijo Hans en voz alta, -"¡Qué cosa más fina es montar a caballo! Allí uno se sienta en una silla; no tropieza con piedras, protege sus zapatos, y uno avanza, sin preocuparse de cómo lo hace."-
El jinete, que lo había oído, se paró y lo llamó,
-"¡Hey! ¿Hans, por qué va usted a pie, entonces?"-
-"Debo hacerlo,"- contestó él, -"ya que tengo que llevar esta pieza a casa; que en verdad es una pieza de oro, pero no puedo sostener mi cabeza derecha por causa de ella, y eso hace daño a mi hombro."-
-"Le diré que haremos,"- dijo el jinete, -"intercambiemos: yo le daré mi caballo, y usted me da su pieza."
-"Con toda mi dicha,"- dijo Hans, -"pero permítame decirle que usted tendrá que avanzar lentamente con esa carga."-
El jinete se bajó, tomó el oro, y ayudó a Hans a subir; entonces le dio la brida firmemente en sus manos y le dijo,
-"Si usted quiere ir en con paso realmente bueno, usted debe hacer chut chut con su lengua y gritar: "¡Arre! ¡Arre!"
Hans estuvo felizmente encantado cuando se sentó sobre el caballo y anduvo a caballo lejos, orgullosa y libremente. Al ratito él pensó que debería ir más rápido, y comenzó a hacer chut chut con su lengua y a gritar: "¡Arre! ¡Arre!" El caballo se puso en un agudo trote, y antes de que Hans supiera donde se encontraba, fue lanzado abajo, cayendo en una zanja de desagüe que separaba al campo del camino. El caballo se habría marchado lejos también si no hubiera sido parado por un campesino, que venía por camino conduciendo a una vaca delante de él.
Hans acomodó su cuerpo y se levantó en sus piernas otra vez, pero sintiéndose fastidiado, le dijo al campesino,
"Qué mal chasco, esta equitación, sobre todo cuando uno se adhiere a una yegua como ésta, que da una patada y lo bota a uno, de modo que cualquiera podría romperse el cuello así de fácil. Nunca voy a yo montarla otra vez. Ahora bien, me gusta su vaca, porque uno puede andar silenciosamente detrás de ella, y tener, además, algo de leche, mantequilla y queso cada día sin falta. Lo que daría yo para tener a semejante vaca."-
-"Bien,"- dijo el campesino, -"si eso le daría tanto placer, no me opongo a cambiar la vaca por el caballo."-
Con gran placer, Hans estuvo de acuerdo, el campesino brincó sobre el caballo, y galopando se alejó rápidamente.
Hans condujo a su vaca silenciosamente delante de él, y meditó su trato afortunado.
-"Si sólo tengo un bocado de pan, - lo cual difícilmente me fallaría - puedo comer mantequilla y queso tan a menudo como me gusta; y si tengo sed, puedo ordeñar a mi vaca y beber la leche. ¿Corazón bueno, qué más puedo querer?"-
Al llegar a una posada él hizo una parada, y en su gran alegría comió por completo lo que traía con él - su almuerzo y cena - y cuanto cosa encontró que tenía, y con sus últimas monedas adquirió media jarra de cerveza. Entonces él condujo a su vaca por delante a lo largo del camino al pueblo de su madre.
Cuando el mediodía estaba en su máximo punto y el calor era más opresivo, Hans se encontró sobre un páramo que tomaría aproximadamente una hora para cruzarlo. Él lo sintió muy caliente y su lengua se resecaba con la sed.
-"Puedo encontrar una cura para esto,"- pensó Hans; "ordeñaré a la vaca ahora y me refrescaré con la leche."-
Él la ató a un árbol seco, y como no tenía ningún balde, puso su gorra de cuero debajo; pero por más que lo intentó, ni una gota de leche salió. Y como él se puso a trabajar de un modo torpe, la bestia se impacientó y por fin le dio tal golpe en su cabeza con su pie trasero, que él cayó en la tierra, y durante mucho rato no pudo pensar donde era que estaba.
Por fortuna en ese momento venía un carnicero por el camino con una carretilla, en la cual traía atado a un cerdo joven.
-"¿Qué está pasando aquí?"- gritó él, y ayudó al bueno de Hans.
Hans le dijo lo que había pasado. El carnicero le dio su matraz y le dijo,
-"Tome de la bebida y refrésquese. La vaca no dará seguramente ninguna leche, es una vieja bestia; en el mejor de los casos es sólo adecuada para el arado, o para el carnicero."-
"-¿Bien, pues"- dijo Hans, mientras se acariciaba su pelo en su cabeza, -"quién lo habría pensado? Ciertamente es una cosa fina cuando uno puede matar a una bestia así en casa; ¡qué carne obtiene uno! Pero no se me antoja mucho la carne de vaca, no es bastante jugosa para mí. Un cerdo joven como ese es lo que me gustaría tener, sabe completamente diferente; ¡y luego hay salchichas!"-
-"Oye Hans," dijo el carnicero, -"por el aprecio que le tengo, aceptaré el cambio, y le dejaré tener al cerdo por la vaca."-
-"¡Que el cielo le reembolse su bondad!"- dijo Hans cuando le dejaba a la vaca, mientras el cerdo era desatado de la carretilla, y la cuerda por la cual estaba atado, fue puesta en su mano.
Hans continuó su camino, y pensaba como todo iba saliendo como él deseaba; cómo cada vez que se encontraba realmente con algo inconveniente, era inmediatamente puesto a derecho. En ese momento se encontró con un joven que llevaba un ganso blanco fino bajo su brazo. Ellos se dijeron buenos días el uno al otro, y Hans comenzó a contar de su buena suerte, y como él siempre hacía tales buenos tratos. El muchacho le dijo que él llevaba al ganso a un banquete de bautizo.
-"Sólo levántelo,"- añadió él, y lo sostuvo por las alas; -"vea como pesa, pues ha sido engordado durante las ocho semanas pasadas. Quienquiera que pruebe un poco de él cuando esté asado, tendrá que limpiar la grasa de ambos lados de su boca."-
-"Sí,"- dijo Hans, cuando él sintió su pesó en una mano, -"es un peso muy bueno, pero mi cerdo no es nada malo."-
Mientras tanto el joven miró con recelo de un lado al otro, y sacudió su cabeza.
-"Mire Ud.,"- dijo con mucho detalle, -"puede que no todo esté bien con su cerdo. En el pueblo por el cual pasé, el Alcalde mismo acababa de tener un robo en su pocilga. Temo, temo que usted llegue a ser sospechoso del acto allí. Ellos han enviado a algunas personas y sería un mal negocio si ellos lo agarraran con el cerdo; por lo menos, usted sería encerrado en el agujero oscuro."-
El bueno de Hans se aterrorizó. ¡"Oh, Dios!", dijo, -"ayúdeme Ud. a arreglar todo esto; usted que sabe más sobre este lugar que yo, tome a mi cerdo y déjeme su ganso."-
-"Arriesgaré algo en este asunto,"- contestó el muchacho, -"pero no seré la causa de que a Ud. lo metan en el problema."-
Entonces él tomó la cuerda del cerdo en su mano, y corrió con el cerdo rápidamente a lo largo del camino.
El buen Hans, ya despreocupado, siguió adelante con el ganso bajo su brazo. -
"Cuando lo medito correctamente,"- se dijo él mismo, -"me ha ido muy bien con este cambio; primero habrá buena carne asada, luego la cantidad de grasa que goteará de ella, y que me dará para mi pan durante un cuarto de año, y finalmente las plumas blancas hermosas; que servirán para llenar mi almohada, y por ello en efecto iré a dormir plácidamente. ¡Qué alegre se pondrá mi madre!"-
Cuando Hans pasaba por el último pueblo, allí estaba un afilador de tijeras con su carretilla; y mientras éste hacía girar a su rueda de afilar, cantaba:
-"Afilo tijeras y rápido afilo con mi piedra,
Mi abrigo se levanta con el viento de atrás."
Hans se estuvo quieto y lo miró; y cuando por fin le habló le dijo,
-"Todo se ve muy bien con usted, al estar tan alegre con su trabajo."-
-"Sí,"- contestó el afilador de tijeras, -"el comercio es una fuente de oro. Un verdadero afilador es un hombre que en cuanto pone su mano en el bolsillo encuentra allí el oro. ¿Pero dónde compró usted a ese ganso tan fino?"
-"Yo no lo compré, lo cambié por mi cerdo."-
-"Y el cerdo?"-
-"Lo conseguí por una vaca."-
-"¿Y la vaca?"-
-"La obtuve en lugar de un caballo."-
-"¿Y el caballo?"-
-"Por él di una piedra de oro del tamaño de mi cabeza."-
-"¿Y el oro?"-
-"Bueno, esa fue mi remuneración por siete años de trabajo."-
-"Usted ha sabido cuidar de sus transacciones cada vez,"- dijo el afilador. -"Si usted sólo pudiera avanzar a fin de oír el tintineo de dinero en su bolsillo cada vez que usted se levante, habrá hecho una fortuna."
-"¿Y cómo podría llegar a eso?"- dijo Hans.
-"Usted tiene que ser
un afilador, como lo soy yo;"- contestó el afilador -" y no es
necesario nada más que una piedra de afilar, el resto llega solo. Yo tengo una
aquí; cierto que está un poco gastada, pero no tendría que darme dinero por
ella, no más que su ganso; ¿lo haría usted?"
-"¿Cómo puede dudarlo?"- contestó Hans. -"Seré el tipo más afortunado en la tierra si tengo el dinero cada vez que yo ponga mi mano en el bolsillo, ¿qué necesidad hay de que yo me preocupe por más tiempo?"- y él le dio el ganso y recibió la piedra a cambio.
-"Ahora"-, dijo el afilador, mientras tomaba una piedra pesada ordinaria que estba en el suelo cerca de él, -"aquí tiene otra piedra fuerte, de gran oportunidad para usted, con la que podrá afilar muy bien con ella, y hasta enderezar clavos doblados. Llévesela y guárdela con cuidado."-
Hans cargó con las piedras, y siguió con su corazón contento y sus ojos brillaban con alegría.
-"Debo haber nacido con un gran amuleto,"- se decía a sí mismo; -"todo lo que quiero me pasa justo como si yo fuera un niño consentido."-
Mientras tanto, como él había estado caminando desde el amanecer, comenzó a sentirse cansado. El hambre también lo atormentó, ya que en su alegría cuando hizo el trato por el cual él consiguió a la vaca, se había comido por completo toda la reserva del alimento que llevaba. Por último, ya sólo podía seguir con gran dificultad, y se sentía obligado a pararse cada minuto; además, las piedras lo sobrecargaban terriblemente. Entonces solamente podía pensar que agradable sería si él no tuviera que llevarlas en ese momento.
Ya muy cansado, él se arrastró como un caracol a un pozo de agua en un terreno, y allí él pensó que descansaría y se refrescaría con el agua fresca, pero a fin de que él no pudiera perjudicar a las piedras al sentarse, las puso con cuidado a su lado en el borde del pozo. Entonces él se sentó, y cuando debía inclinarse para beber, tubo un resbalón, golpeándose contra las piedras, y haciendo que ambas cayeran en el fondo del pozo. Cuando Hans vio con sus propios ojos que se iban al fondo, brincó de alegría, y luego se arrodilló, y con lágrimas en sus ojos agradeció a Dios por haberle dado este favor también, y haberlo puesto en tan buen camino, y no tuvo necesidad de reprocharse a sí mismo por nada de lo ocurrido, ya que aquellas piedras pesadas habían sido las únicas cosas que lo preocuparon.
-"¡No hay ningún hombre bajo el sol tan afortunado como yo!"- grito con fuerza.
Con un corazón alivianado y libre de toda carga, ahora él pudo correr felizmente hasta estar en casa con su madre.
Los Hermanos Grimm

Desde hace cuatro años narro historias a grandes y chicos, me apasiona hacerlo, me divierto y estoy muy feliz de tener ese contacto con el público cuando aparece la oportunidad gracias a mis habilidades verbales en el campo de narración oral:
Yo soy una Cuenta Cuentos. Con este don he celebrado cumpleaños
infantiles donde los niños y los padres participaron alegremente, se obtuvieron muy buenos resultados, sin embargo desde aquella época trabajaba sólo con niños apartir de los cinco años. Al inicio de este año una amiga me preguntó si podía animarle el cumpleaños de su pequeño de 1 año. Cuando me dijo esto, yo agrandé los ojos y suspiré ante tamaña sorpresa, porque contar cuentos para un niño tan pequeño me parecía una labor titánica, los niños son un público muy exigente y no tan fáciles de mantener entretenidos.
Lo comento por experiencia propia, tengo una niña que en la actualidad tiene un año y nueve meses y en aquel entonces era bastante difícil mantenerla tranquila con una historia, soñaba durante mucho tiempo con el momento en que yo iría a hacerla dormir y ella cayera mágicamente con una de mis historias. Público exigente y complicado me resultó mi pequeña hija, con esto comprobé la vieja frase que dicen: "en casa de herrero, cuchillo de palo". Ella fue un reto, así como el cumpleaños de Claudio quien ha sido mi maestro en el increible camino de entretener a niños tan pequeños con cuentos.
Desde aquel entonces y ya con muchas herramientas encima mi propuesta de cuentos para los más pequeños pasa por una rigurosa prueba: mi hija. Ella me permite saber si las herramientas que propongo para una historia son las adecuadas para su entretenimiento y por consiguiente el de sus pares. Hasta el momento han dado magníficos resultados, complementado con el apoyo musical que sólo me puede brindar mi fiel amigo el genial guitarrista Jorge Bartra (personaje importante en el desarrollo de este tipo de propuestas). La música es una de mis principales herramientas, también las máscaras y algunos títeres que permiten dar mayor sorpresa en el transcurrir de la función cumpleañera.
También he podido experimentar el trabajo con cumpleaños temáticos donde las historias y canciones giran en torno a uno de los personajes favoritos del cumpleañero. Para que esto tenga mayor realce convoco la participación de dos amigos más: Manuel Conde (mi compañero narrador cuya forma de contar historias encanta), Marie-Eve Lefebvre (amiga mía, maestra en el teatro de sombras y la narración con silueta) y Ángel Calvo (Maaestro titiritero creador del personaje "Nicolasa").
El público al que van dirigidas mis historias ha crecido. Ahora literalmente cuento cuentos para gente de uno a cien años... Y me siento encantada y feliz. Pues no hay que ser tan pequeño para amar las historias, puedes escuchar historias en la edad que sea, así que si deseas más información sobre cuentos cumpleañeros llámame al 987978556 o escríbeme a yenitos@gmail.com gustosa puedo resolver cualquier duda y proponerte varias opciones de esta nueva forma de hacer un cumpleaños entretenido y diferente.
Según Wikipedia la provincia de Barranca es una de las once provincias que conforman el departamento de Lima y pertenece a la Región Lima-Provincias. Limita al norte con las provincias ancashinas de Huarmey y Bolognesi; al este con la provincia de Ocros (departamento de Ancash); al sur con la provincia de Huaura, y al oeste con el océano Pacífico. La provincia tiene una extensión de 1355,87 kilómetros cuadrados y está dividida en 5 distritos: Barranca, Paramonga, Pativilca, Supe y Supe Puerto.
Para llegar allá existen dos líneas de buses directas una de ellas se
llama "Paramonga" y la otra "Turismo Barranca", ambas tienen sus propios
problemas sobre distancias. La primera viaja rápido, pero los paraderos
parecen ser muy atractivos para los choferes y cobradores quienes
deciden permanecer más tiempo detenidos sin importar el fastidio del
usuario que se encuentra sentado varias horas y lo único que quiere es
llegar a su destino. Turismo Barranca es muy puntual, parte a la hora
que propone, pero se podría decir que es algo lento. Varias veces hice
rebelión junto con otros pasajeros para que no se detuviera en cada
esquina.
Hace algunos meses atrás recibí una propuesta encantadora de parte de Rosa Valencia responsable de Socializarte (Asociación Peruana de Animación Sociocultural) quienes dirigían un proyecto propuesto por la Municipalidad de Barranca como apoyo al desarrollo de las responsables de las Bibliotecas Caralinas en la ciudad de Barranca, pues para que su trabajo sea completo se requería de una fuerte dosis de animación sociocultural y de animación a la lectura a través de la narración. Este proyecto exigía el trabajo de seis sábados completos. Durante la mañana tendrían talleres especializados con diferentes profesionales expertos en temas necesarios para la elaboración y análisis de proyectos. En la tarde el grupo se dividía en dos, uno de ellos se involucraba de lleno en la danza y el otro en la narración de cuentos. Yo fui responsable del taller de narración para estas veinticinco personas aproximadamente.![]() | |
| Empezando las actividades del día |
![]() |
| Haciendo dibujos representativos de su ciudad |
![]() |
| Contando historias de su propia experiencia |
| Redactando sus historias de vida |
| Fin de fiesta, Clausura del Proyecto |
Hace mucho tiempo, una horda de paseadores de pucho conformada en su mayoría por adolescentes, viene asolando la ciudad.
Nadie se ha percatado de su presencia, nadie repara en el daño causado a la humanidad. Ese daño que es el reflejo de la insensibilidad propia del hombre.
Hace más de un año he podido percatarme de este increible crecimiento, tal vez yo también he pertenecido, en algún momento, a las filas de tan terrible logia, nunca me imagine el gran daño que causan a la población en general. Empieza con una moda y termina con una costumbre. Los he visto, no se dan cuenta de nada. Ellos caminan totalmente individualizados, no miran a lado ni atrás, viven el momento y a veces solo lo hacen por simple pose.
Cuando quedé embarazada me llené de dudas, que si sería buena madre, que si esta sería una buena época, que si mi vida cambiaría, que si dejaría de interesar a mi esposo, que si muchas cosas más. Eso duró una temporada, luego apareció la época del disgusto por mínimas cosas, todo me molestaba, incluso la presencia de muchas personas. A ese momento se juntó el de la intolerancia a las cosas específicas como el odio a la cebolla, a la maracuyá o a la carapulcra y sobre todas las cosas, odié con locura a los cigarros, el olor, su presencia, todo ello, me generaban una repulsión.
El tiempo pasó, nació mi hija y la aversión al cigarro aún continúa su rumbo. En los tiempos del descubrimiento de este fatal enemigo fijé mi mirada en esa gran cantidad de parásitos que rodeaban mi espacio en un sinnúmero de oportunidades, su continuo paseo de cigarros encendidos que no eran consumidos sólo exhibidos me alteraban aún más. Fue allí donde le declaré una guerra muy directa a los denominados "paseadores de pucho".
Cuando una persona ingresa a la sociedad tiene reglas que cumplir, formar parte de un grupo humano a veces es muy complicado para algunos y ser aceptados dentro de un grupo determinado nos puede costar algunos sacrificios para no sentirnos fuera de lugar. El adolescente pasa por problemas así a diario, la lucha constante por ser aceptado en el colegio, en la academia o en la universidad hace que se viva con cierta presión por satisfacer las ansias de cualquiera que lidera una agrupación emergente en la vida de cada uno.
El aprender a fumar se toma como una regla tácita para todos aquellos que ingresan a la pubertad. Fumar, para muchos adolescentes, es un logró, sienten que con esto el éxito está asegurado y el grupo al que anhelan ingresar los aceptará sin dudar (todo esto funciona tácitamente, nadie dice nada, todo está determinado por la sociedad).
Ahora viene la relación con mi observación. Al pasar por el momento del odio a los cigarros en mi etapa embarazosa, me di cuenta de que aquella plaga crecía en proporsionalidad con mi intolerancia. Esa masa que sacaba a pasear cigarros y no los fumaba. Son muchos los que, en la actualidad, van por la vida encendiendo cigarros para luego dejarlos consumirse a gran escala sin casi haberles dado una pitada, de esta manera nos han estado obligando a recibir esa oleada innecesaria de humo.
Los paseadores de pucho están en la mira, su destino está marcado. Llegará el día en que aquellos adolescentes y adultos paseadores de pucho dejarán de serlo, porque se darán cuenta que la pose cigarrera pasará de moda y tendrán que definirse, fríos o calientes, no tibios. En pocas palabras, si alguien quiere fumar que lo haga, pero que se lo fume todo o simplemente que lo apague y lo prenda cuando si tenga ganas de fumar.
Si han sido paseadores de pucho sin haberse dado cuenta, están a tiempo de convertirse. Les dejo una recomendación "Paseen un lápiz, se ve más intelectual, se ve interesante..."
Por fin llega el Primer Festival Nacional de Narración Oral "Con tiempo para puro cuento". Mucho que decir, habrán Cantos y cuentos para el niño que llevas dentro, Espectáculos narrativos para grandes y chicos y Charlas magistrales a cargo de los más reconocidos maestros de la oralidad.
http://lanochedelcuento.blogspot.com/p/i-festival-nacional-de-narracion-oral.html
Separen butaca para una semana llena de Tiempo de Cuentos...
que nuestro país ha tenido a bien engendrar, César Abraham Vallejo Mendoza.
Esta cantata nos lleva a un recorrido imaginario por la vida del poeta,
combinando sus poemas de amor, nostalgia y reivindicación.
Yeniffer y Manuel descubren una nueva forma de iluminar al vate
resaltando su lado narrativo tan poco conocido para muchos
acompañados de una variedad de instrumentos que darán realce a tan preciada celebración.
Acompáñanos y sé parte del maravilloso imaginario de "Tiempo de Cuentos".
Director del Grupo Waytay
Este miércoles 27 de junio de 2012 a las 7:30pm
el Centro Cultural CAFAE-SE
Av. Arequipa 2985 San Isidro
Sector educación y jubilados 6 soles
Estudiantes y niños 12 soles
Público general 15 soles
Los cuentos, esta vez, se llenan de color y realidad proveniente de la vida misma en donde la mujer tiene muchos roles que la hacen tomar distintas decisiones donde demuestra pericia y gracia, sin dejar de lado la magia y el encanto que en esta oportunidad tomarán vida a través del fascinante teatro de sombras, los títeres y las siluetas.
Acompáñanos y se parte del maravilloso imaginario de
el Centro Cultural CAFAE-SE
Sector educación y jubilados 6 soles
Estudiantes y niños 12 soles
Público general 15 soles
La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido. Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a El: Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad... Y Dios... en su inmensa bondad... creó entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA.
Mucho más que Cuentos de Hadas"
















