Tiempo de Cuentos mayo 30, 2021



Una voz que sacude las entrañas, que moviliza las emociones. Un poema de Alfonsina puede extraer nuestra esencia, sacude, transforma. 

Es una de las poetas que resuena en mi cabeza, feminista hasta los huesos Alfonsina no tuvo una vida fácil, tal vez esa precariedad y la problemática familiar le dieron mucho material para su pasión: la poesía. 

Su primer poema lo escribe a los 12 años y ese sería el comienzo de muchísimos más. 
A esta poeta argentina se la siente cuando uno de sus poemas llega a tu vida. He aquí una muestra.






Alma Desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

Tiempo de Cuentos mayo 28, 2021

Hoy, un recuerdo ha retumbado queriendo aparecer, queriendo ser contado. Evoco mis inicios como estudiante de literatura. Por aquellos años tuve una profesora amante de los escritores del Boom latinoamericano, le gustaba hablarnos de Borges, del gran Cortázar, pero su pasión sin duda era Gabriel García Márquez. Nos lo presentó con Crónica de una muerte anunciada, luego llegaron los Doce cuentos peregrinos y su curso acabó con su predilecto Cien años de soledad.

¡Vaya viaje junto a Gabo! Nos fue imposible detenernos.

¿Qué nos atrajo de este escritor? A mí, muchas cosas, pero sobre todo la normalización que hizo de la fantasía en sus obras, de lo irreal, de lo misterioso (según la clasificación de Anderson Imbert). Cada hecho extraordinario ocurrido en las historias de GGM era aceptada como verdad absoluta por sus lectores que no éramos pocos.

Cuando se lee a Gabo, es imposible no sentirse comprometido/a con el devenir de acciones sorprendentes que les propone a sus personajes. Cada uno de ellos es descrito con claridad, con exactitud. En este momento mi recuerdo se dirige hacia uno de sus cuentos. Me detengo en los doce cuentos peregrinos y descubro que no es ajeno al realismo mágico, eso llama aún más mi atención. Cada cuento esconde entre sus letras pasión, misterio, desenlaces inesperados; tiene historias inquietantes, uno de ellos sobresale de entre los doce: “Sólo vine a hablar por teléfono” (fue escrito antes de que la RAE decidiera que solo ya no necesita tilde, así que respetaré el título original con tilde en sólo).


Esta historia nos habla de una mujer que tiene problemas con su auto en medio de un camino desolado, intenta pedir ayuda, pero no hay nadie que pueda socorrerla, excepto un autobús de un manicomio que se detiene para auxiliarla. Ella sube esperando poder llegar al destino del bus y pedir un teléfono para contarle lo sucedido a su esposo y que este la vaya a recoger, pero cuando llega al sanatorio los empleados la confunden con una interna y se le complica el pedido de ayuda. Ella termina acostumbrándose al lugar, la relación con su esposo se fractura por malos entendidos. Nadie entendió que ella, lo único que quería, era hablar por teléfono.

Al regresar a su lectura, vuelvo a sentir la desesperación de María, he sufrido con ella nuevamente. Recordar los hechos luego de su llegada al hospital psiquiátrico, me hicieron repensar en qué es lo que hubiese hecho yo si hubiese estado en su situación, ¿me hubiese rendido pronto? ¿hubiese aceptado la confusión como ella? ¿hubiese gritado hasta ser escuchada? ¿hubiese hecho algo para escapar de esa terrible confusión?

Al releer esta historia tuve la sensación de ser testigo de una toma de decisiones en las que no podía participar, sentí la impotencia y la injusticia tan arraigada en mi sangre peruana por estos días. Mi posición como lectora ha querido tomar las riendas de mis emociones involucrándome en el proceso de darle un final diferente a esta historia. Mi mente busca darle un cierre que satisfaga mi alma lectora que ha disfrutado con este texto tan bien logrado y que guarda un final tan delirante y desafiante a la vez.  

Los relatos de Gabriel García Márquez me muestran claramente a un escritor que tiene el poder de tener a su lector comiendo de su mano, le guste o no. Soy un ejemplo perfecto. Leo a Gabo, me entrego a sus libros totalmente y lo seguiré haciendo con alevosía.

 

Te regalo uno de los cuentos de este maravilloso escritor. Disfrútalo de principio a fin.

El ahogado más hermoso del mundo - GGMml

Tiempo de Cuentos mayo 09, 2021

La literatura hebrea nos ha dejado grandes historias,  la biblia es uno de sus libros más representativos. Fuera del valor que tiene para la religión católica, no podemos negar su valor histórico y social. Todos aquellos pasajes releídos en el hogar siempre me fueron confusos, sobre todo los capítulos dedicados a la primera pareja Adán y Eva, probablemente sea una de las historias que encuentro más fascinante y totalmente misteriosa. 

El primer hombre y la primera mujer, la primera familia, de ello hablan muchos textos sagrados.  Pero lo que nunca se habla es sobre los miedos que sintieron en ese tiempo oscuro, la sensación de soledad, el descubrimiento paso a paso de la maternidad de Eva y los típicos problemas de pareja. 

Muchos años después descubro un libro que se atreve a darle respuestas a mis interrogantes sobre esta historia propia del Génesis. La escritora nicaragüense Gioconda Belli es la responsable de mi hallazgo, ella nos cuenta la historia de estos desterrados con una claridad fantástica en su libro "El infinito en la palma de la mano".

Este libro nos presenta una posible verdad histórica con unos protagonistas muy humanos, sensibles al cambio. Observamos con esta lectura el triste camino del exilio acompañado del dolor que representa para cada uno perderlo todo de una forma incomprensible, ese tormento va de la mano con la curiosidad que les provoca el descubrimiento de sus cuerpos, del placer; sienten el poder y el dolor que produce traer vida a ese mundo que ya no era amable con ellos. Es impresionante leer sobre una Eva que no concibe la crueldad de matar para sobrevivir, que continúa esperado el perdón y que siente un desgarrador dolor al ser testigo del primer hecho abominable: el fratricidio.

Hoy le rindo homenaje a la primera madre que conoció el mundo. De este libro he extraído un fragmento que me ha dejado el corazón en vilo, la descripción del dolor de una madre a quien su propia sangre le ha arrebatado el segundo fruto de su poderoso vientre.

"Eva se acercó despacio. Le temblaban las piernas. Recordó la sensación de Abel en su vientre. El sebo y la sangre de su pequeño cuerpo. Sus ojos se detuvieron en las plantas de los pies del muchacho. Estaban curtidas. Eran lisas, grandes. Los dedos. Los piececitos de sus hijos. Nada le maravilló tanto cuando nacieron. Los pies y las pequeñas orejas, los lóbulos curvos como caracolas. Se acercó más. Vio sus ojos fijos. Se inclinó y tocó sus párpados para cerrarlos. Lo hizo sin pensar. El conocimiento del Bien y el Mal."


Te invito a leer esta fascinante historia, he aquí la ficha informativa de este libro para su fácil acceso. Gracias Gioconda.

BELLI, Gioconda. "El Infinito en la palma de la mano". Editorial Seix Barral. Premio Biblioteca Breve 2008

Tiempo de Cuentos abril 19, 2021

Si sigues este blog te habrás dado cuenta que suelo hacerle guiños a la poesía, los lunes dedico el espacio a un poeta, a su obra, a un pedacito de su propia existencia. 

Hace poco tuve la suerte de cruzarme con la poesía del vate mexicano Jorge Sabines y he quedado maravillada. Me atrae su libertad, su modo de darle la vuelta al pastel. Escribe con  desenfado, utiliza el humor directo como recurso y lo demuestra en este poema que te regalo en este día que está a punto de acabar. 

Recuerda que la poesía no tiene tiempo y que siempre encuentra la forma de encontrarte.



¡Qué costumbre tan salvaje!



¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos! ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir.

Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?

Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la caja, la introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales.

Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos derramados. Es una burla: ¿para qué lo enterraron?, ¿por qué no lo dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de su muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales, o tirarlos a un río?

Habría que tener una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y con agua corriente. Lo menos dos o tres, cada día, se levantarían a vivir.

JAIME SABINES

Tiempo de Cuentos abril 06, 2021

Durante la secundaria leí una serie de obras literarias magníficas, reconocidas, clásicas e inalcanzables. Al terminar de leerlas las imaginaba varias veces, las repasaba continuamente hasta que las historias se escapaban de mi mente y yo me quedaba con la sensación de vacío.

-¡Qué brillante aquel personaje que escribió esta historia!

-Su vida habrá sido increíble, habrá estado repleta de aventuras o situaciones adversas.

Esto pensaba en aquellas épocas (a veces me descubro volviendo a llegar a esa conclusión). Luego comprendí que la capacidad imaginativa del lector es tan grande que no se limita al texto. Queremos entenderlo todo. Cuando empezamos a interesarnos en la lectura, también nos interesamos en los escritores y los sentimos como seres fantásticos que tienen poderes extraordinarios:

-sólo gente con un don especial puede escribir de esa manera.

Yo los pensaba con vidas interesantísimas y sobre todo muy distintas a la mía. A un lado, ellos con sus grandes libros publicados, al otro lado yo haciendo una tercera copia a mano de mi primer cuento “los tres gatitos más bonitos del mundo” que tenía como referencia un drama americano que pasaban por televisión. 

Cuando este antiguo recuerdo terminó de desarrollarse en mí, apareció a mi lado el poeta Tomas Eliot para recordarme que “ningún poeta, ningún artista, posee la totalidad de su propio significado.  Su significado, su apreciación, es la apreciación de su relación con los poetas y artistas muertos”.

Mi cuento tomaba como base esa historia televisiva, los productores de la película tenían como base el argumento de una obra de William Shakespeare y él a su vez tomaba referencias de muchos dramaturgos de la época y anteriores a él.  Concuerdo con Eliot, somos parte de un todo, la tradición avanza incorporando nuevas ideas, yo me inspiré y consumí mucha literatura griega, medieval, renacentista entre otras para mis futuras creaciones. He convivido con los muertos.

La influencia del pasado es parte de la vida de las letras venideras. Me gradué como profesora de lenguaje y literatura para seguir con la afición por lo antiguo, lo clásico y sus atribuciones.

El tiempo pasó y dejé de escribir para empezar a contar. Decía en voz alta todo lo que no podía decir escribiendo. Mis primeros cuentos provinieron de los Hermanos Grimm, también de las fábulas Esopo. Luego comencé a incluir un repertorio propio, mis creaciones se basaban en cuentos de la tradición oral, pero con un toque personal, mis situaciones y emociones.

Las historias improvisadas aparecieron más tarde, me atreví a crear argumentos con fluidez respetando la estructura del cuento aprendida muchos años atrás. Me gustaba este formato, sentía que la recepción de los escuchas era más potente, se identificaban con mi historia, conmigo. Una iluminación aparecería más tarde de la voz del poeta Rainer Maria Rilke “las mejores historias provienen de la propia experiencia, del sentir, de lo que queremos hacer, de conocer al mundo, de lo que llevamos dentro”. Rilke empezaba a palpitar en mí y no lo sabía.

Gracias a estos despertares empecé a observarme, a estudiarme. ¿Qué tipo de escritora soy? ¿Quiero seguir los pasos de Elliot y vivir entre los muertos o quiero el camino profundo de las experiencias para crear como propone Rilke?

He empezado a analizar a la escritora que me habita. Encontré textos con los que me he sentido identificada, otros que descarté al instante, conocí escritores cuyas vidas no eran tan extraordinarias como el tiempo que le dedicaran a su actividad literaria. Mis gustos y mis decepciones, todo formaba parte de mi auto análisis.

Respondo a las interrogantes que me planteo con total claridad:

-“Soy una escritora intermitente y fantástica.”

Soy intermitente porque escribo textos, cuentos, canciones; pero duermen el sueño de los justos esperando que otra vez salgan a la luz para volverlos a sentir y termine modificándolos completamente (en el oficio de escritor la corrección es casi una adicción).

Por otro lado, soy una escritora fantástica gracias a Gianni Rodari, Roald Dahl, el cine, la música, los proyectos, la literatura. Concluyo afirmando que creo en la magia del escritor, en la capacidad que tiene de crear mundos sorprendentes, la perseverancia es su bandera. La constancia les permite generar palabras que hacen vibrar el alma de quien lee.

Para ser escritor o escritora se necesita sobre todas las cosas:

-tener algo que decir,

-tener capacidad imaginativa

-ser consciente de las habilidades literarias que se posee.

Todo esto nos permitirá comprender la necesidad imperiosa que debemos tener para afinar el "don" si queremos escribir bien.

Tiempo de Cuentos abril 05, 2021

 Los lunes se los dedico a la poesía. Elijo algunos escritos de célebres poetas y los presento con el fin de seguir promoviendo el amor por las bellas letras. En esta oportunidad quiero presentar el resultado de una intervención poética hecha con algunos de mis contactos en las redes. Gracias a su disposición creamos juntos un "cadáver exquisito" que es un juego surrealista donde se tiene la última palabra de un verso para crear uno nuevo que empiece con dicha palabra.

Este fue el resultado. Un encuentro poético genial donde descubrimos que Bécquer anda agitándose en nuestras venas y nos hacemos los locos.


Un cadáver gratamente exquisito


Miro por la ventana, río loca 

Loca convencida de que la poesía viaja 

Viaja para salir de la rutina, así es 

Es una palabra difícil y fácil de encajar 

Encajar las ausencias en sueños 

Sueño yo cosas tan tristes que quisiera despertar 

Despertar entre suspiros y no en respiros 

Tus respiros se acabaron, se fueron de mil formas 

Formas humanas que aparecían tras la ventana 

En la ventana saltaban las hojas 

Hojas que aparecen en mi mente para no despertar 

Despertar a la luz de tu mirada 

Mirada, esa que hizo temblar mis labios  

Labios que dibujan sonrisas 

Sonrisas que adornan las caras que veo al pasar 

El pasar del tiempo es como una nube al viento

Viento en el pelo que me sacude

Sacude mi vida, mis recuerdos al pasar

Pasar sin mirar, pasar sin pensar 

Pensar que mañana podríamos llegar al final. 

Final de la pasada experiencia 

Experiencia tan cercana y dolorosa 

Y dolorosa la ruta de quien porta armadura.


Te invito a continuar con el poema. Todos podemos hacer cadáveres exquisitos. 

¡Qué la poesía siga viva!

Tiempo de Cuentos marzo 29, 2021

Yo cuento cuentos, pero a veces me gusta explorar otros géneros, a veces soy drmaturga y en otras me siento poeta, así que me atrevo a presentar un poema extraído de lo más profundo de mis entrañas.

Este día suelo compartir poesía de diferentes damas amantes de las letras rimadas o no, pero hoy quiero poner en tapete aquellas palabras que me conectan con la historia de la primera mujer que conocí: mi madre.


Mi madre ha muerto

 

Mi madre murió a los siete años. Caminaba libre, feliz, al son del ritmo de la vida.

Sola, única, efímera, leona y gacela, su libertad la cegó, no vio el tronco hueco, su debilidad la había golpeado, cayó.

Su dolor era la piedra de su agonía. Volvió a la vida y se convirtió en gato, era una felina sedienta, adolorida, 

atrofiada por la vida. Volvió a caer a los doce, las uñas no se lo impidieron. Ahora era cisne, ágil, ligera, dulce, lo había olvidado todo.

Limpia su ropa y avanza, aún tiene escondida la garra. Su plumaje confunde, desciende entre las ramas, ágil, ligera, dulce, pero un paso en falso sacude su memoria,

lo ha recordado todo. La memoria puede ser cruel, ha vuelto a morir de purito dolor. No quiere volver débil, se esconde, pero alguien la observa.

Ella se escabulle, ágil, ligera, dulce; juguetean, corren y se tropiezan, se revuelcan, dos almas perdidas que se encuentran. Hace fuego con dos piedras,

reúne su fuerza y su voluntad. Lo mira jadeante, hambrienta, él observa con las orejas alertas, lo disfruta y vuelve a morir, pero esta vez sonriente, feliz.

Murió muchas veces mi madre, pero volvió a la vida otras tantas, con una nueva mirada cada vez, como vivir en Oriente o ser diferente. Cree que es posible respirar libre y

vuelve hecha Águila. Protege a sus críos, les da de comer, les da su vida, los hace feliz. Pero el tiempo reclama su parte, la batalla es dura, está perdiendo, va a morir

y no puedo hacer nada. Mis alas son torpes y no puedo intervenir. Todos somos testigos de su caída vertiginosa, lenta y silenciosa.

Mi madre ha vuelto a morir a los sesenta y nueve años, ágil, ligera, dulce. ¡No! Grito desesperada. El tiempo y su dolor la han matado y yo no pude hacer nada.

@yenitosdecuento

Tiempo de Cuentos marzo 22, 2021


Giovanna Pollarolo es una escritora peruana que en sus inicios destacó por su poética, pero que luego se estableció dentro del guión cinematográfico y le ha ido super bien. Confiesa la poeta que escribir poesía tiene un grado de inspiración que es más difícil de alcanzar. Actualmente se siente más augusta escribiendo guiones para cine y para televisión, pero sus poemas nos acompañarán siempre.

He aquí uno de sus poemas más recordado. Celebremos junto a la Pollarolo el día de la poesía.


MIÉRCOLES DE CENIZA

No quisiste humillar tu cabeza

ni mostrar tus lágrimas,

tampoco cambiar de vestido

cubrir tu cuerpo de cenizas

llevar un cilicio cuarenta días

en la cintura

para pagar tu culpa en pública penitencia.

Por todo ello, ¡he aquí!, me ha dicho Isaías

que te diga de parte de Dios:

no he oído tu oración ni he visto tus lágrimas

no te libraré de tus enemigos

tampoco te protegeré.

Temerás espantos nocturnos

los asaltos de las tinieblas en pleno día.

No mandaré –dice Jeremías que Él ha dicho-

mis ángeles cerca de ti

para que te guarden en todos tus caminos.

No te llevarán en sus manos

tu pie

-y he temblado por ti al escucharlo-

tropezará en cada piedra. 

Tiempo de Cuentos marzo 15, 2021

Poeta, periodista, amante de las letras y de la política. Magda Portal ha sido una de las escritoras que ha dejado a la mujer en un muy alto nivel. Ha participado en la escena política, desde la fundación del APRA hasta la defensa de los derechos de las mujeres al voto. Ha sufrido persecución y encarcelamiento por defender sus ideas.

En la actualidad se le reconoce el lugar que tiene en la historia de las grandes letras peruanas. Un poema de Magda para recordarla este lunes.


Liberación

Un día seré libre, aún más libre que el viento,

será claro mi canto de audaz liberación

y hasta me habré librado de este remordimiento

secreto que me hunde su astilla al corazón.

Un día seré libre con los brazos abiertos,

con los ojos abiertos y limpios frente al sol,

el Miedo y el Recuerdo no estarán encubiertos

y agazapados para desgarrarme mejor.

Un día seré libre… Seré libre presiento,

con una gran sonrisa a flor de corazón,

con una gran sonrisa como no tengo hoy.

Y ya no habrá la sombra de mi remordimiento,

el cobarde silencio que merma mi Emoción.

Un día habré logrado la verdad de mi Yo!



De los "Poemas Torturados" 

Tiempo de Cuentos marzo 11, 2021

Me ha pasado muchas veces tener ideas preconcebidas sobre diversos libros, películas y canciones sin leerlas, verlas o escucharlas. Me ha pasado de pequeña negarme a leer un libro por el grosor, el olor o la apariencia de éste. Me ha pasado sentir el bloqueo de apreciar y emitir mi opinión sobre una obra de arte cuando previo a mi acercamiento hubo una "buena crítica".

-Tienes que leer este libro -dijo mi hermana.

-Tienes que ver esta película, es buenísima -dijo mi prima.

-Tienes que ver esta serie que es número 1 en el país -dijo Netflix.

La presión de la respuesta del común consumidor de cierto tipo de lectura me ha frenado a llegar a ellas. Pero admito también que en muchos casos me encontré pegada literalmente a un libro, una película o una canción luego de una incansable lucha porque los aprecie: la estética de la recepción había cumplido su misión, pude confirmar lo que muchos decían sobre dichas propuestas.

Recuerdo que cuando empecé la carrera de literatura, un amigo mío me dio de regalo navideño el libro "No me esperen en abril" de Bryce Echenique (ciertamente sólo me regalaban libros desde que empecé a estudiar) y emocionada lo empecé a leer porque era una nueva edición y además era un libro muy recomendado. Demoré 4 meses en leerlo, me costó muchísimo, las descripciones excesivas que tenía el autor -para mi gusto- eran tediosas. Lo terminé y determiné que nunca más leería a Bryce, tenía 18 años y ese era el cuarto libro que había leído completamente en mi vida.

Desde ese momento comentaba a quien me preguntara que no me gustaban los libros con descripciones exageradas, que me desesperaba cuando el escritor se detenía cinco páginas a describir un paisaje o un suceso. Era muy joven y para esa época mis gustos literarios recién se estaban definiendo. No siempre fue así.

Años después y gracias a mi apertura al mundo mi concepción sobre los libros descriptivos y Bryce cambió.

Visitar otros países, otras ciudades, conocer diferentes culturas, hicieron que entendiera el ímpetu que había tenido el escritor para intentar que yo viese, a través de sus ojos, los detalles redactados, todo dependía de cuan abiertos se encontraban los míos o cuántas ansias tenía de abrirlos realmente: Mi horizonte de expectativas sobre dichos libros había dado un giro de época y gracias a las nuevas experiencias.


Con el tiempo los libros rechazados fueron aceptados nuevamente, otros pasaron al cuadernito negro y otros simplemente llegaron para quedarse por siempre.

Desde entonces participo en algunos clubes de lectura para re descubrir un libro odiado (incomprendido) o amado en la mirada de otros, o como dice Iser " hacer conscientes aquellos aspectos del texto que de otro modo quedarían ocultos en el subconsciente; satisface (o ayuda a satisfacer) nuestro deseo de hablar sobre lo que hemos leído" (1987: 237).

Cuando empezamos a escribir lo hacemos con la ilusión del primer lector que somos nosotros mismos, nos enamoramos de nuestro relato y queremos que el mundo sienta el mismo amor por esos textos. Es un hermoso sentimiento que debe ser complementado con la responsabilidad que se tiene con la palabra escrita o expresada oralmente, es decir, hacerse cargo y ser fiel a lo que queremos transmitir, porque siempre podemos escribir para alimentar a nuestro lector interno o al externo he aquí la estética de la recepción.