Yeniffer Díaz marzo 03, 2011

Hace dos noches atrás estaba sentada en mi cama buscando una posición cómoda para leer un libro, la cabeza me dolía un poco y mis posiciones se hacían cada vez más incómodas, así que decidí prender la televisión y recordé que en mi cuarto sólo tengo acceso a los canales de señal abierta. Pensé que no sería un problema, sin embargo sí lo fue, pues todos los canales solo informaban del encuentro entre una tal Charito y su antiguo amor, dejando a un tal platanazo vestido y alborotado. Apagué la televisión y traté de leer mi libro, pensé nuevamente que esta historia acabaría aquí, pero no fue así, al día siguiente este tipo de noticia farandulera aparecía como titular de muchos diarios, realmente no podía creer que esto siga sucediendo una y otra vez en este país.


Hay tanto que decir y tanto sobre qué opinar que me parece sorprendente lo que ocurre desde hace algunos meses con el periodismo en nuestro país, el rating manipula completamente a las televisoras, por consiguiente han tomado la nueva modalidad de incluir dentro de los espacios noticiosos información sobre lo que va a suceder en la nueva telenovela de moda de cada canal, hasta los programas de reportajes semanales serios han caído en este siniestro abismo de embrutecer más al peruano promedio dándole continuamente reiterados titulares sobre los diferentes actores o escenas que se necesitan promocionar, dejando de lado información necesaria sobre los comicios electorales o simplemente sobre el comportamiento ciudadano tan necesario. 

Los diarios caen en este problema todos los días y luego nos preguntamos por qué los países civilizados nos miran como incivilizados y por qué no nos respetan. Quién podría respetar a aquel personaje cuyo único tema de conversación es el comentario del capítulo de anoche de alguna de las telenovelas de horario estelar.

Nadie juzga la forma de entretenerse que busca cada peruano, el asunto está en los medios de comunicación, estos han perdido su credibilidad y al parecer su único fin es mantener atarantado al público peruano dándole tanto de lo mismo que hace que nuestro periodismo sea una repetición constante de un programa de espectáculos cualquiera. Hace mucho que dejo de existir el periodismo de investigación real, todo ha circulado alrededor del nuevo personaje que hace escándalos para tener más contratos, tenemos que escuchar todo el tiempo la biografía insignificante de estos personajes que no son ejemplo para las generaciones futuras.

Aprendamos a tener sentido común y no aceptemos que nos den de comer todos los días lo mismo, no seamos conformistas, ya tenemos bastante con los dirigentes de nuestro país para caer nosotros en el mismo saco. Es hora de abrir los ojos y levantarse del lodo de la repetición y el consumismo.