Yeniffer Díaz octubre 29, 2010


El hombre siempre se sintió pequeño ante la inmensidad del universo, 
un ejemplo de ello se encuentra en los griegos que con sus colosos, gigantes monumentos, escondían su diminuto ser.

Yeniffer Díaz



Tu amor me quita el aliento, tus manos ahogan mis fronteras, tus límites se me hacen tan profundos que ya no sé como reaccionar ante el calentamiento global que azota nuestra vida y nos afecta en gran medida...

Yeniffer Díaz


Tuvo muchas horas vacías a su lado, sin decirse nada, sin tocarse, sin sentirse como quisieran.
No estaban agusto de compartir la misma espera.

Yeniffer Díaz

Miras su imagen despigmentándose lentamente, suavemente se aleja de tu lado y cierra la puerta para que tu espacio no lo toque. Tu rostro refleja el ardido amor que abandona.
En ese instante quieres un chocolate, porque sabes que el chocolate enamora la vida, sin él todo se vuelve blanco sin gusto...

Yeniffer Díaz

Lo ve pasar y la ocasión se le hace simple,
él se detiene y a ella las ideas se le suspenden,
no sabe que decir y solo suspira,
ruega que pase el tiempo para alejarse de su lado...
Esta continua sinrazón de la duda la atormenta
la valentía se le escapó como un gas.

Yeniffer Díaz

Quisiera que tu vida fuera parte de la mía,
que tus deseos me pertenezcan,
que tus sueños nos tengan como protagonistas...

Yeniffer Díaz octubre 27, 2010

Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los hombres y sus ciudades llenaran la tierra, antes incluso de que muchas cosas tuvieran un nombre, existía un lugar misterioso custodiado por el hada del lago. Justa y generosa, todos sus vasallos siempre estaban dispuestos a servirle. Y cuando unos malvados seres amenazaron el lago y sus bosques, muchos se unieron al hada cuando les pidió que la acompañaran en un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos en busca de la Piedra de Cristal, la única salvación posible para todos. 


El hada advirtió de los peligros y dificultades, de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se asustó. Todos prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, el hada y sus 50 más leales vasallos comenzaron el viaje. El camino fue aún más terrible y duro de lo que había anunciado el hada. Se enfrentaron a bestias terribles, caminaron día y noche y vagaron perdidos por el desierto sufriendo de hambre y de sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta que solo quedó uno, llamado Sombra. No era el más valiente, ni el mejor luchador, ni siquiera el más listo o divertido, pero continuó junto al hada hasta el final. Cuando ésta le preguntaba que por qué no abandonaba el viaje como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo "Os dije que os acompañaría a pesar de las dificultades, y éso es lo que hago. No voy a dar media vuelta sólo porque haya sido verdad que iba a ser duro".


Gracias a su leal Sombra pudo el hada por fin encontrar la Piedra de Cristal, pero el monstruoso Guardián de la piedra no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un último gesto de lealtad, se ofreció a cambio de la piedra quedándose al servicio del Guardián por el resto de sus días...


La poderosa magia de la Piedra de Cristal permitió al hada regresar al lago y expulsar a los seres malvados, pero cada noche lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues de aquel firme y generoso compromiso surgió un amor más fuerte que ningún otro. Y en su recuerdo, queriendo mostrar a todos el valor de la lealtad y el compromiso, regaló a cada ser de la tierra su propia sombra durante el día; pero al llegar la noche, todas las sombras acuden el lago, donde consuelan y acompañan a su triste hada.