Yeniffer Díaz agosto 12, 2016

Hubo un tiempo en mi vida que despertaba muy temprano el domingo por la mañana para ver programas noticiosos llenos de reportajes tan interesantes, de pronto un día esos programas se convirtieron en meros repetidores de historias tontas sobre los personajes de series que se vendían en ese canal, la noticia principal era lo que había pasado en la novela. Sorprendida dejé de ver la tele nacional y pasé al cable como medio de salvación para buscar programas interesantes llenos de entretenimiento; pero pronto también la necesidad de destruir nuestras mentes llegó con los cientos de comerciales que iban buscando convertirme en un producto del consumismo, como muchos de mis amigos que se llenaron de tarjetas y deudas. Nos despedimos del cable y presté más atención en lo que la red me podría brindar y de pronto descubrí que seres maravillosos estaban siendo poseídos por unos pokemonses que habían llegado a la capital y de lo único que se hablaba era de ello, pues entonces anoté mis ideas y luego me metí en una carpa y contraté netflix. Ahora me encuentro en mi refugio esperando que la idiotez no tome mi cerebro y lo convierta en chicle.
Cualquier invasor va a estar feliz de atacarnos, somos presa fácil y los más jóvenes, las primeras víctimas.